sábado, 31 de julio de 2004

Los Blogs

Tengo sentimientos encontrados con los blogs. Por un lado, me parece un avance increíble en la tecnología y en la cultura popular ya que permiten la libre expresión de miles, millones de personas en el ciberespacio. Por otro lado, me parece que existe cierto grado de desesperación por mostrar la vida de uno e intentar relucir. ¿Estamos frente al cliché de 'en mi casa no me escuchan, tengo ideas, soy creativo y quiero que me tomen en cuenta? That's so 90's. Pero es también una gran realidad, una tan palpable y vigente que ha permanecido entre nosotros hasta hoy, y lo continuará haciendo durante años por venir.

Es contradictorio hablar de esto en un blog, pero aprovechando la oferta debemos crear una necesidad entre los cibernautas.

Los blogs podrían tener también un alto grado de 'metichismo': saber qué ocurre en la vida de los demás. Esta sed por saber contradice también esa actitud de 'no estoy ni ahí' que sostienen los jóvenes. No les interesa nada, pero sí sienten un apetito por leer el alma del otro. Conozco gente que lee blogs de gente que en su vida ha visto y que disfrutan cada palabra como un adicto disfruta su droga. Al consultarlos sobre sus razones para leer pensamientos ajenos, respondieron que les gustaba identificarse en las inquietudes de otros que jamás conocerán en su vida. Esto nos trae de vuelta al gran conflicto que sufre cada generación nueva que llega al mundo: la identidad.

La gran motivación de los jóvenes para surfear en internet es buscar algo que se adapte a sus necesidades e inquietudes. Los foros, los fan clubs, las páginas tributo, los fotolog, los MSN, los mismos blogs, son productos nacidos de la necesidad de pertenencia de la juventud. ¿Qué me gusta? ¿Quién soy? ¿Cómo puedo mostrarme? ¿Cómo demostrar que soy único? son algunas de las secretas interrogantes que acosan diariamente el frágil cerebro del joven. Y como nos estamos descubriendo, buscamos donde dejar todo lo que encontramos dentro. Cuando finalmente encontramos ese estado de pertenencia podemos decir con gran orgullo que estamos en casa. En nuestra casa.

That thing you do

Tomo el aparato mágico y lo enciendo. Soy transportada a un mundo de maravillas y fantasías, donde lo irreal es realidad y lo absurdo es ley. No, no piensen que tengo un dildo. Hablo del control remoto, mal pensados. Bueno, practicando mi deporte favorito, el zapping, recorro todos los canales buscando algo que ver. MTV. Está Britney carreteando en N.Y. A&E Mundo. Está Britney y la entrevista Diane Sawyer. La chica dorada llora desconsoladamente. Y dejo el canal. Van a comerciales. Cambio a MTV para ver las andanzas de Britney en la gran manzana. Y me quedo pegada. Muchas veces nos preguntamos con una gran amiga mía: ¿qué tiene Britney que la hace tan irresistible a los ojos? Veo sus conversaciones y me siento tonta, siento que mueren neuronas al escuchar ese intento de voz que hace al cantar. Me carga Britney, encuentro que ha ganado millones en el mundo de la música sin saber mantener una nota por más de 5 segundos. Pero no puedo evitar verla. ¿Será porque es rubia, porque es la chica del momento, porque tiene un Jaguar último modelo y para más remate maneja pésimo, porque su mami es su ídola, porque su hermana chica es su clon? No sé, algo tiene Britney. Quizás la admiro por su esfuerzo o porque pasó de hueca adolescente a adulta-joven millonaria, porque se metió con Justin, porque salió con Colin, porque le rompió el corazón a Fred Durst... O quizás porque le gana a la Aguilera, una chica que a través de su ropa trata de hacer un statement y que con su voz me pone la piel de gallina, que con su canción Beautiful devolvió autoestima a tanta gente, mientras Britney canta una y otra vez que su loneliness la está “killeando”, pero que aún así es stronger que ayer y es nuestra slave, que somos tóxicos (Nota: Toxic es un temazo, aunque lo cante mal) y que no la dejemos ser the last to know. Algo tiene Britney, la niña mimada de E.E.U.U. Y sigo viendo a Britney, en A&E, en MTV, en Zona Latina, en Wurlitzer, en E!, en Mekano, etc... Creo que es hora de apagar la TV. Es que esa cosa que hace Britney es demasiado peligrosa.

De wookies y sables

Desde que tengo uso de razón me gusta Star Wars. Mi sueño era tener los chapes pernos de la princesa Leia porque los encontraba topísimos y extremadamente originales. ¿A quién se le ocurre salir con un buñuelo a cada lado de la cabeza? Encontraba que Leia era una pionera del estilo propio a pesar de encontrarse en una galaxia muy, muy lejana hace mucho, mucho tiempo. Cuando cumplí 14 años me empezó a gustar el famosísimo bikini dorado que Leia luce con tanto hueso en ROTJ (para los que no manejan la jerga Star Wars, ‘Return of the Jedi’). La explicación más lógica que le puedo dar a este cambio de gusto es que a los 14 tenía la femineidad a flor de piel y no había nada más femenino, aunque suene machista, que una princesa vestida de esclava en un diminuto bikini dorado. Ya en el epílogo de mi quinceavo año, descubrí la parte ‘mística’ de SW. Veía la trilogía una y otra vez hasta aprenderme todos los detalles de los personajes. Confieso que un Sábado por la noche, cuaderno en mano, me dediqué a estudiar las personalidades de los personajes. Luke es noble, fiel a sus amigos y con un gran complejo de soledad. En ROTJ se vuelve arrogante; para qué hablar de su oso a enfrentarse al espectacular Darth Vader cuando recién comenzaba su entrenamiento Jedi. Malditos extraterrestres... Tanto complejo gringo que les metieron a pesar de provenir de planetas como Tatooine, Alderaan, Naboo, Courasant y Yaspin, entre otros. Bueno, esas son algunas de las conclusiones que anoté en mi cuadernito, recientemente rescatado de mi baúl.

Si me preguntan qué pienso de las prequels (nueva trilogía), les diría que mis opiniones están divididas. El episodio I me pareció una mierda; los únicos rescatables del elenco fueron Liam Neeson, Ewan McGregor, Ian McDiarmid y la en ese entonces púber Natalie Portman. No me hagan empezar con Jar Jar Binks, esa estupidez creada por Mr. George para los niños. ¡¿Cómo, me pregunto yo, pudo el creador de ‘American Graffitti’ crear al molesto y absolutamente desechable personaje que lo llevó a perder toda su credibilidad como narrador de historias?! Veo a Jar Jar y me dan ganas de vomitar. ‘Es para los niños’, se excusó el Tío Lucas. ¿Alguien conoce a un niño que guste de Jar Jar?

El episodio II fue otra cosa. Con esa entrega mi cariño por Star Wars se transformó en obsesión sana, es decir, pasaba horas averiguando detalles y secretos de la película antes de su estreno (los infames pero adictivos spoilers), buscaba fotos de los actores, etc... Cuando finalmente se estrenó la película fui a verla con la única amiga que gustaba de Star Wars. Expectantes nos sentamos en las butacas. La película tenía una calidad nunca antes vista por mis ojos vírgenes de progreso. Fue la primera película rodada completamente en formato digital, pero de tecnología no me interesa hablar. Hablemos de los diálogos cursis intercambiados por el ya crecido y asquerosamente sexy Anakin (Hayden Christensen) y la bella, noble y racional Padmé (Natalie Portman); de lo falso que parecía el romance; de las malas críticas que recibieron estos dos actores por esta película a pesar de tener buena química en pantalla. ¿Y qué esperaban? George Lucas es un excelente narrador, pero es débil en los diálogos románticos. Su fuerte son las escenas de acción, batallas épicas, creación de mundos, camuflar lecciones de vida en sables de luz y máquinas respiratorias, y tantas cosas más. Con esa limitación o don, ¿qué escribirían ustedes para que dos personas se enamoren en tres o cuatro días y se casen al quinto? Recordemos que debemos justificar el nacimiento de Luke y Leia, y de ninguna manera habría permitido Lucas que los gemelos más célebres de las galaxias hayan sido ‘condoritos’ de una senadora galáctica y su amante Jedi. No, pues. Todo por ley en Star Wars, por lo menos al engendrar hijos. Recuerden también que intenta enseñarnos que después de la oscuridad está la luz y viceversa, y el tío Lucas no pudo haber acertado mejor al representar valores como la espiritualidad, generosidad y valentía en una orden de caballeros al servicio de la galaxia: los Jedi.

En el fondo, esta serie nos compromete a la incómoda situación de superarnos. Star Wars se trata de valor, de amistad, de compañerismo, de tentación, del poder y, más que todo, de redención. Y fue a los 17 años, sabiendo todo lo que hay que saber sobre el personaje más interesante de Star Wars (Anakin/Vader), que me di cuenta de lo importante que es la redención, mejorar, volver a la luz, hacer algo de la vida, aprovechar las oportunidades, superarse, perdonar, valorar, sufrir, disfrutar y evitar casarse con un aprendiz de Jedi con tendencias sádicas. Por más sexy que sea.

Lo Que Chile Quiere

Fecha original: Enero de 2004


La leyenda del spot contra la ley del divorcio reza: “Chile quiere una familia unida”. Es un bonito pensamiento, y comparto el deseo de Chile. Sería maravilloso ver a la institución más importante de una nación unida, sólida y perseverante. Así como también sería bueno tener un país sin violencia, sin corrupción, sin delitos, sin mentiras. Pero afrontémoslo: somos humanos y cometemos errores. Las campañas realizadas contra la ley del divorcio no son del todo creíbles. Por supuesto que si veo a una pareja de la tercera edad brindando con pisco sour Capel y jugando pool voy a pensar que son unidos. Pero, ¿por qué no muestran el lado difícil del matrimonio? Entiendo que en la publicidad se idealizan conceptos para atraer al público y “vender” el producto. Pero lo que tenemos aquí no es un plan de pre-pago ni una bebida, sino a familias constituidas por padres y niños. Matrimonios e hijos, para ser más exactos. El matrimonio es difícil, y vivo con la evidencia día a día, porque mis padres son separados. No crean que esta es una columna resentida contra los que aún gozan de tener a sus padres viviendo bajo el mismo techo, por el contrario, tengo más que asumido que mis papás ya no se llevan y que son personas que tal vez encajaron a la perfección durante un tiempo, pero ya no. La idea del matrimonio es sobrevivir a las peleas, a las desavenencias; luchar por la felicidad y lograr que el amor pese más que cualquier otro elemento. Pero, guess what, no siempre se logra lo que se propone y no todas las metas se cumplen. Y, por favor, no maltratemos a los hijos que sufren teniendo a sus padres juntos “por el bien de los niños”. ¿Qué bien puede traer vivir una mentira? No digo que se separen y que se rindan, sino que asuman que no les resultó y eviten lastimar a los niños que tienen que escuchar incontables peleas, algunas traumáticas, que no los hará pensar lo afortunados que son de tener a sus padres viviendo en la misma casa, sino lo desdichados que son sus padres por someterlos a tal tortura. El divorcio debería existir y otorgarse a casos sin salida que involucren desavenencias irremediables y no luchas por fortunas. Piénsenlo bien antes de casarse, conózcanse bien y acéptense en las buenas y en las malas. Y también asuman que a ratos no hay nada que hacer excepto reconocer que you screwed up. Pero bueno, eso es lo que yo “quiero”. He dicho.

A la deriva

Siento que vivo una nueva etapa. Es raro, porque no es una etapa, sino el espacio entre dos muy importantes: la escolaridad y la adultez.

El año pasado sentía que tenía todo muy claro. La vida me sonreía, era más que madura para la edad que tenía y conocía un 90% de mi persona. La soledad era una opción que valoraba y de la que me enorgullecía. Rechacé 2 pretendientes pensando que habría algo mejor este año, alguien que me volvería loca hasta la punta de las mechas.

Hoy la vida aún me sonríe con miles de dones y la soledad es algo que se me está yendo de las manos. Resulta que no me conozco tanto como pensaba. He descubierto explicaciones para cada actitud que tengo y créanme, no son las mejores. Escarbando en mi cabeza me doy cuenta que tengo muchas actitudes cobardes. Descubrí que mi dificultad para entregarme completamente se debe al más puro miedo, uno que nació hace unos 8 años. Me prometieron una familia unida para toda la vida y luego me la quitaron. Típico síndrome de hija de papás separados. No sé si mi temor se deba a que me prometan todo y no lo crea... Puede ser que no quiero lo mismo otra vez. Lo sé, hay que correr riesgos, pero tiendo a cuidarme del daño que me puedan hacer, me cuido del futuro. No quiero más dolor. Es parte de crecer, y este complejo de Peter Pan me tiene aburrida. Lo había superado hace varios años, pero hoy hace su gran 'come-back' con trompetas y organilleros.

Estoy aburrida de esto. Es hora de hacer algo grande.

Un aporte de las cadenas

Esto lo encontré en internet y me pareció maravilloso.

WHEN YOU THOUGHT I WASN'T LOOKING
(Written by a former child)

When you thought I wasn't looking, I saw you hang my first painting on the refrigerator, and I immediately wanted to paint another one.

When you thought I wasn't looking I saw you feed a stray cat, and I learned that it was good to be kind to animals.

When you thought I wasn't looking, I saw you make my favorite cake for me and I learned that the little things can be the special things in life.

When you thought I wasn't looking I heard you say a prayer, and I knew there is a God I could always talk to and I learned to trust in God.

When you thought I wasn't looking, I saw you make a meal and take it to a friend who was sick, and I learned that we all have to help take care of each other.

When you thought I wasn't looking, I saw you give of your time and money to help people who had nothing and I learned that those who have something should give to those who don't.

When you thought I wasn't looking, I saw you take care of our house and everyone in it and I learned we have to take care of what we are given.

When you thought I wasn't looking, I saw how you handled your responsibilities, even when you didn't feel good and I learned that I would have to be responsible when I grow up.

When you thought I wasn't looking, I saw tears come from your eyes and I learned that sometimes things hurt, but it's all right to cry.

When you thought I wasn't looking, I saw that you cared and I wanted to be everything that I could be.

When you thought I wasn't looking, I learned most of life's lessons that need to know to be a good and productive person when I grow up.

When you thought I wasn't looking, I looked at you and wanted to say, "Thanks for all the things I saw when you thought I wasn't looking."

Réquiem

Réquiem

Junto al fuego te recuerdo y pienso... Nuestra hoguera llegó a su fin. Era inevitable. Me deja cierto gusto agridulce eso. Yo sabía que se iba a acabar, por lo que estaba preparada, creo. Lo agrio lo puso el hecho. Obviamente duele. Cuesta dejar, soltar a la gente que uno quiere. Pero sólo me pasa eso contigo. Sólo te quiero, nada más.

No sé si confío en ti. Creo que no. No sé si te ‘respeto’; no sé si creo en ti, si pondría mis manos al fuego por ti. Sólo sé que te quiero. Y eso... Nada más.

Da pena, porque te quiero y te debo soltar. Se consumió el fuego. Tal vez le eché leña antes de saber si hiciese frío o no, quizá lo ahogué. Mmm... sí, creo que fue eso.

En este escrito encontrarás muchos ‘creo’ y pocos ‘yo sé’. Todo en nuestra amistad es relativo. ¿Es una amistad? Desde un punto de vista yo creo que sí. Desde otro no lo es.

No entiendo... Para ti esto no es nada, es sólo cenizas en el viento. ¿Por qué para mí es mucho más que eso? ¿Seré más intensa, más madura, más real? No sé... Te juro que no entiendo.

Pero bueno, el fuego sisea, y uno que otro perdigón revienta de vez en cuanto. Tuvimos chispas que nos hicieron saltar de la risa y sólo un llanto juntas en el que yo te intenté consolar.

No entiendo nada; me confundes tanto. ¿Es normal confundirse tanto en tan poco tiempo? No creo... No creo que sea sano.

A veces me das señales. Yo sé que te importo, sé que me quieres, sé que me recuerdas. Pero, ¿alguna vez has pensado ‘qué hice mal’? No creo... En ese mundo tan tuyo que has creado no pareciera haber espacio para errores. Y mientras tu vives, yo me lamento, pensando en cómo mantenerte conforme.

Conforme. No me gusta esa palabra porque define cómo me he sentido en todo este tiempo.

No entiendo nada. Un día está todo bien y al otro todo está mal. Una tarde te veo y río, pero llego a casa y está todo ‘conforme’. Siento ese vacío que yo suponía tú debías llenar. Pero no lo hiciste. Nunca.

Te dejo ir. Aún se escuchan llamas a mis espaldas y el fuego aún ruge, no con tanta fuerza e intensidad como hace un rato, pero sigue al fin y al cabo. Tal vez le tome un tiempo morir, pero mientras agoniza, yo seguiré y tu también.

Me da pena... Saber desde antes que este momento llegaría no me deja en el techo. Una vez más se trata de expectativas, y contigo no las tenía. Qué pena.

Y mientras escucho a ‘Counting Crows’ recito el verso que cantan y lo hago mi lema:

“I am fine”

I really am.

Pero aún así me da pena.
Nuevo blog, nuevo comienzo.