sábado, 19 de marzo de 2005

Los locos años 20

El lunes cumplo 20 años y como toda gran fecha no puedo evitar hacer un poco de retrospección y ponerme densa y todas esas cosas que nos gustan a nosotros.

En 20 años he sido hija, hermana, tía, madrina, chica de TV (por 3 segundos), autora publicada en blogspot.com, lechuga en una presentación, Louis Armstrong, Darth Vader, Jerry Lewis, todo el reparto de Rescate 911 (versión subtitulada), guionista, amiga, escritora, artista y estudiante. Siempre la aprendiza de alguien.

He tenido la suerte de viajar, conocer gente interesante, estrechar y besar la mano del Papa Juan Pablo II, caminar por el foro de Roma, oler la Capilla Sixtina, ver la Piedad, estar en las Torres Gemelas, sentir nauseas en aeropuertos demasiado comerciales y ver Don Juan Tenorio en Madrid. Me he echado al sol en las blancas playas del Caribe y, por qué no admitirlo, bañado desnuda en Playa del Carmen.

He leído libros que me dejan los pelos eléctricos y los ojos estáticos, he visto películas bellas y conmovedoras en su simpleza y otras apoteósicas y épicas. He visto los trabajos de Pollock y de Monet a 3 centímetros de distancia, vi un atardecer en el Valle de la Luna y posteriormente admiré las estrellas en el rocoso suelo del valle con gente que me acompaña hasta el día de hoy. He caminado incontables kilómetros por la orilla del mar y presenciado un atardecer al ritmo del Danubio Azul en vivo a mis espaldas.

He visto y vivido situaciones macabras que han desencadenado traumas pasajeros, algunos aún latentes. He visto a la gente que quiero llorar y reír.

He visto muchas cosas y a mí en el medio de todo, viviéndolo. Me he visto reaccionando y respondiendo a todos estos estímulos, buenos y malos, inolvidables y desechables, de diferentes maneras. Con resentimiento, con rabia, con rencor, con alegría, con tristeza, con alegría, pero siempre con gratitud. Lo bueno y lo malo te sirve siempre. Hay que ser agradecido de todo; de la muerte, de la vida, de una carta, de un saludo, de un gesto, de una sonrisa. De momentos grises y netamente negros, de experiencias que nos han dolido en la piel. De todo.

Mirando mi pasado encuentro espacios vacíos como mi vida sentimental. Nunca he tenido una relación que me apasione y que me deje con dolor de guata. No he tenido ese momento que recordaré por siempre. Pero no importa, cumplo 20 recién. Hay tiempo para todo.

Tuve momentos en los que sufrí muchísimo. Lo único que quería era darme por vencida o que a alguien se le ocurriera matarme o que todos murieran y que me dejaran ser. Pero eso ya pasó.

Me encantaría ver lo que viene ahora.

Soy una tonta con suerte.

1 comentario:

mantel dijo...

Vaya 20 años de tu vida y has vivido mas que algunos de 30, debes sentirte bien por eso. S e que sabes que la sabiduria no esta en la en als personas netamente inteligentis sino en aquellas que la sabe emplear en sus propias vidas, y los hace mas ricos en vivencias, experiencias. Y siento el placer de decirte que de aquellas sos vos...tontita pero con suerte.
te adoro.