sábado, 10 de septiembre de 2005

El misterio entre las piernas.

S.E.X.O.

Como es el post número 50 hagámoslo conflictivo. Como dijo mi abuela: ¿Hablemos de sexo?

Sonará familiarmente extraño para algunos, pero siempre supe lo que era el sexo, aún si no sabía su nombre. Llámenme niña depravada, pero nadie ha tenido mejores orgías que mis Barbies cuando tenía 6 años. Uff, se metían a la tina y con el asexuado Ken se frotaban y se abrían de piernas y todo. Y cuando lo hacían fuera de la tina me escondía para que mi familia no se alarmara al ver las prácticas de mis ‘inocentes’ muñecos. No me culpen. Barbie tiene pechugas de sostén cincuentero y es increíblemente flexible en lo que respecta a abrirse de piernas, porque los codos tiesos no se los quita nadie. Bueno, a excepción de Barbie Gimnasta, la ‘madame’ más solicitada por los Ken.

A los 10 años mi mamá me dio ‘la charla’. Pero algo salió mal. Ella, madre de 7, me explicaba y cada cierto tiempo yo la detenía para decirle “no, mamá, esto es así” para que ella me contestara “ah, tienes razón”. Sí, corregí a mi madre en ‘la charla’.

Así crecí, entre muñecas cachondas que le hablaban sucio a sus parejas y una lección básica de los misterios del hombre y la mujer en la que los roles se cambiaron.

En el colegio un par de personas me pedían que les explicara de dónde venían los bebés. Más adelante le explicaba a mi hermana casada lo que es un menage a trois.

En el retiro de confirmación de IIIº medio, que era con ‘alojada’, uní lazos con las que son mis mejores amigas hasta el día de hoy hablando de sexo y tratando de decidir a quién le íbamos a mandar condones por correo.

Luego me tocó explicarle a una amiga gringa por mail. Eso fue horrible. Y la pendeja quería saber más y más porque la mamá no le quería decir y quería que la tía de la susodicha le explicara todo con ella presente. Estos gringos... Llega a saber la vieja que yo le explicaba métodos anticonceptivos a la cabra y me llega una ciber demanda.

Ahora que estoy más grandecita el sexo sigue siendo algo atractivo, tanto como tema de conversación como para investigar. Gracias a Dios tengo buena comunicación con mis padres. Cuando tengo dudas no vacilo en preguntarle a cualquiera de los dos y ellos están más que dispuestos a responder. Prefiero saber cosas por ellos que por esa tipa argentina del canal Infinito que habla del Tantra con un dejo de morfina tras cada palabra. Y a los que les gusta ver gente en el acto, deberían saber que en el programa de la argentina tienen recreaciones de posiciones sin censura. Lo dan en el Infinito en la noche.

Pero a pesar de todo hay cosas que no cambian. Para uno sus padres siempre serán vírgenes. Somos 7 hermanos pero mis padres son vírgenes. Y eso no va a cambiar.

Cambiando el tema, el fin de semana pasado ocurrió un gran evento: los López conocieron a los Vicuña. Conocimos a la familia de la novia de mi hermano. Por suerte mi papá dejó a su nuevo amigo acartonado Pablo Longueira en la casa, porque donde los López no cabía un alma. Esa boda va a ser memorable. La mesa de los novios será de 34 personas. Esto porque los López son 11 hermanos. Tienen hasta mellizas. Y uno aquí con sus 7 hermanos todos cagados. Pero bueno, se hace lo que se puede con padres vírgenes.

Estoy pegada con los Jackson Five. La voz del pequeño Michael no da señas de futura perversión ni cirugías faciales. También estoy pegada con Entre Ríos. Gran banda.

A pesar de mis extensos gustos musicales y artísticos y de mi manía por obsesionarme con cosas nunca he tenido un artista que me haga llorar como fan de Luis Fonsi. Tengo algunos ídolos y gente para admirar pero nadie para ADORAR. Es raro, porque va muy con mi personalidad esto de idealizar a la gente, pero no lo hago con gente del showbiz. Debe ser porque necesito conocer a la gente para sentir ese tipo de admiración enfermiza. Obviamente fantaseo con conocer a ciertas estrellas y de besar a esos galanazos de la pantalla grande, pero nunca para unirme al fan club y tener un cintillo que diga ‘Yo amo a Ballero—Platinado y todo’. Esto significa que el día en que conozca a Yoda estaré libre de obsesionarme con su cara rugosa y acosarlo día y noche.

¿No les pasa que a veces sienten que son buenos amigos pero después se dan cuenta de que no lo son tanto y que esa es una impresión pasada? Tengo amigos increíbles que cualquiera quisiera tener, pero me siento malagradecida. No sé, me bajó la tontera.

Canción de hoy: “Casamiento de Negros” de la gran Violeta Parra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

DALE CHOFFFIIIIIAAAAAAAAAA!!!
JAajajaa tan cruda como siempre...
dale... manda cartas a los diarios que seguro te contratan... ;)... ya cabra esop...
puro chofi's love.-