viernes, 16 de septiembre de 2005

Post Hiper DENSOOOOOOOOOOO

Grandes Esperanzas.

Voy a quitarle exposición a mis últimos 2 posts, que están de los más decentes, para abordar otro tema.

Cuando estás presa de tus propias ideas lo mejor que puedes hacer es hablar con alguien que te entienda. Alguien que no te dirá ‘para de hablar estupideces’ o te dirá un burlesco y despectivo ‘sueña…’ Cuando estás embarazada de ideas y sientes que vas a explotar si no abres la boca recurres a la gente que te va a escuchar, que va a comprender y, mejor aún, te incentivará. Esa gente que vibra con tus ideas casi con la misma intensidad con la que lo haces tú. No hay nada mejor que esa empatía creativa.

Pasa con los soñadores que estamos inmersos en un mundo propio. Es cosa de ver mi blog, ‘Un país para Sofía’. Buscamos un espacio para nosotros, pero en lugar de encontrarlo queremos crearlo. Para muchos es horrible tener que vivir en la incertidumbre. La famosa y trillada ‘incertidumbre del artista’, como le llaman en todos lados. Hacen que uno se sienta patética porque la meten a un saco lleno de todo y de todos. No es por desprestigiar a mis colegas, pero yo no soy de ahumarme en una nube de marihuana y tomar hasta que se me reviente el hígado. No utilizo drogas con la falsa y pobre excusa de ‘liberar mi mente’. Si eres creativo lo eres con y sin estimulación química, así que ¿para qué recurrir a la hierba?

Pero bueno, no me voy a poner a odiar la marihuana ahora porque siempre la odio. A lo que voy es que quiero hacer cine. Hablando con la Lili el otro día me dijo “tus guiones no son para Chile”. Tiene asumido que no me muevo para estas latitudes. Llámenme anti patriota, arribista, patética, sobrada, lo que quieran, pero estoy de acuerdo con ella. No es cosa de geografía ni cultura, es cosa de imágenes que tengo y que no se llevan a cabo aquí. Y lo más impresionante es que a pesar de tener estas ideas Hollywoodenses a lo Alexander Payne la gente me cree y me la compra. Al menos 5 personas están convencidas de que me ganaré un Oscar. Como dice un profe: “Qué loco, ¿no?”


Que la gente confíe en ti es una responsabilidad enorme. Primero que nada es un honor, y como dijo el tío Phil en El Hombre Araña: “con gran poder viene una gran responsabilidad”. Y, bueno, ¿no? Estoy increíblemente agradecida de estas personas. La Poli, la Ale, la Cata y el Mantel de Talcahuano. Ese Mantel que inspiró todo un movimiento nuevo que lleva su nombre, un Mantel que es para mí lo que yo soy para la Lili: un bello retrato de uno mismo en sus años mozos. La Lili dice que le recuerdo a ella a su edad.

Para mí el Mantel es más que eso, ella es la mejor versión de mí a los 17 años. Viendo unas fotos que me mandó de su viaje a Brasil me di cuenta de que tenemos la misma polera. Una a rayas con el cuello naranjo. ¿Coincidencia? Obvio que sí, porque no creo en el destino y todas esas estupideces. Con el Mantel queremos mejorar el mundo mediante nuestras obras. Será mi mano derecha y espero ser la de ella cuando triunfe en Tribbeca.

¿Los hombres pueden usar la frase “es mi mano derecha” sin tener una imagen mental de lo que ellos hacen con la mano derecha? ¿Se ofenderá el/la aludido/a? ¿O es cochinada mía? ¿Y los zurdos? ¿Dirán “esta es mi mano izquierda” o se adaptarán a los estándares sociales y dicen “este es mi mano derecha”? Al final de eso se trata: de adaptarse. Adaptarse y acostumbrarse a que te miren con cara rara y esa sonrisa semi burlona cuando compartes tus sueños e ideas con los que no te entienden, con los que no son Manteles ni Mojonas. Pero filo.

Yo quiero hacer cine, quiero hacer mis guiones gringos y los chilenos, quiero subirme a recibir un premio a un podio con las patas abiertas (ya es tradición) y gritar ‘Viva Chile!’ con voz tiritona. Quiero devolverle la mano a todos los que creyeron en mí, y cuando pasen mis 15 minutos de fama y otra promesa suba al estrado quiero mirar desde mi asiento, sonriendo mientras escucho “Fiction” de Belle & Sebastian por un microchip que tendré en el cerebro. “Fiction” es lo que suena de fondo en mi mente cuando sueño con mis películas.

A veces creo que sueño para llenar espacios. Busco un sueño increíble e irresistible sólo para comentarlo con gente que quiero y lograr que ellos crean en mí. Hace mucho tiempo que pienso que la gente no quiere ser original y única. Lo único que nos importa es ser especiales. Podemos ser especiales trabajando en una productora, haciendo pan en un supermercado o procesando datos. Nuestro trabajo no es la razón por la que nos quieren. Nos quieren por cómo somos, por la pasión que tenemos en la voz al hablar del trabajo, de la vida, del amor; por cómo nos brillan los ojos al hablar.

Ando como seria en este post. Más que seria, pensativa, nostálgica, conciente. Hay que tener conciencia de la gente y sus expectativas, y estar atenta a no guiarte por ellas en exceso, sino lo justo y lo necesario. Y lo más importante, dar gracias a Dios o a quienquiera sea el ser que creas por esa gente que te hace especial. Como dice mi papá: “El hombre es un animal sociable”, y qué cierto es esto. Vivimos en comunidad y nos aislamos en computadores y juegos de video. Nos perdemos el mejor regalo que nos dieron: las personas. Nos perdemos a la gente por estar ensimismados, como yo ahora, que no puedo dejar de escribir sobre mí.


Al menos por un día me gustaría sentarme en un banco de plaza y observar a la gente. ¡Cuántas ideas se me ocurrirían! Ahora que sólo veo gente de pasada en la calle por la reveladora ventana de Red Bus tengo suficientes ideas para hacer películas hasta que muera. Imagínense cómo sería si observara deliberadamente. Pero a veces cuando forzamos las cosas no nos resultan tan bien como lo hacen cuando nacen. Bueno, falta camino por recorrer.

A veces (más de las deseadas) me dan ganas de congelar la carrera y seguir con lo que venga. Tirarme a hacer radio y televisión, esperando ese e-mail que dirá “Sofía, somebody wants to do your script”, o simplemente saltarme la radio y la TV y tomar el primer avión a Los Ángeles (California, por supuesto) a una reunión con los ejecutivos de alguna compañía productora a discutir la realización de “Brunetting”.

Ya lo imagino. Sentada en una mesa con varios ejecutivos, yo fumando un cigarrillo y tomando agua con hielo, intentando recordar cómo se hablaba el inglés por dentro y hablando de corrido para afuera, con una confianza que sólo yo podría tener. Las palmas me transpirarían como futbolista que va a tirar un penal, movería el pie como cola de perro, con la mano derecha haría un esquema de la película en una hoja de un block con el logo de la compañía. Todo esto mientras los ejecutivos me miran y asienten con la cabeza cuando en realidad piensan cómo hacer que la película cueste menos y menos dinero.



Luego vendría el gran tema: el director. Atrevidamente pediré que me dejen participar en el proceso creativo para que mi película, mi bebé, no se transforme en una estúpida película con Simple Plan de banda sonora. Insistiré en que me dejen participar en eso, y sacaré un CD de mi cartera con una muestra de la música que tenía pensada para la película. Inmediatamente abordaremos el otro gran tema: el casting. Tendré que convencerlos de que me dejen ser Amelia, el personaje chileno deliberadamente basado en mí. Y luego tiraríamos nombres para personajes más secundarios. Lo importante sería el personaje principal: Allie. Ilusamente diré nombres y ellos se entusiasmarán y se comunicarán con agentes. Y después de la reunión y de mi entrevista con mi ‘acting coach’ voy a tirarme en la cama del hotel con una sonrisa deliciosamente estúpida y suspiraré la frase: I’M SO HOLLYWOOD!!!!


Y cuando empiecen pre-producción, rodaje y post producción ahí estaré yo con mi cámara, registrando todo para que no se me olvide. Y para incluirlo en el DVD, por supuesto. Durante todo el proceso me pasearé por Nueva York y Los Ángeles disfrutando de mi anonimato, escuchando música, riendo con mi co-star y comprando CDs como enferma de circo. Luego vendrá el estreno y por ser guionista y co-protagonista se van a ver forzados a entrevistarme. Yo me mostraré toda 'Piola', responderé preguntas, presentaré a mi familia y amigos a mis nuevos amigos de E! e intentaré ser avispada y rápida para la talla. Cantarán los flashes, posaré en serio y en broma (como se ve en la foto), y procederé a entrar a la sala de cine a ver desde un muy buen asiento los créditos de inicio. Arrugaré la cara cuando aparezcan mis escenas, tarearé las canciones que yo misma elegí para el filme, me codearé con mi co-protagonista recordando lo que pasó cuando grabamos tal y tal escena y sentiré un nudo en la guata cuando el público se ría justo en las partes en que yo quería que se rieran, y también en las nuevas. Me dará esa sensación de nervio en las partes más emotivas, me toruraré internamente por no habérseme ocurrido antes un diálogo mejor o una mejor manera de acceder a mi personaje, tomaré mucha Coca Cola Light cuando el público se quede en silencio y lloraré en los créditos finales. Luego me levantaré, abrazaré a mi co-protagonista, le agradeceré todo lo que me enseñó y luego abrazaré a mi mamá que estará llorando a moco tendido, a mi papá que me va a destrozar los cachetes a pellizcones y besos, a mis hermanos, a los amigos y amigas que me acompañaron, al director. Y finalmente abrazaré a mi hermana chica, a quien fue dedicado el guión. Y cuando llegue al hotel esa noche me miraré al espejo y me sentiré una winner.

Soñar no cuesta nada. Si contara mis sueños con mayor detalle me van a encontrar loca o aún más loca de lo que ya me encuentran. Si Calderón de la Barca dijo “Y los sueños, sueños son” yo digo “y los sueños necesarios son”. Espero que nunca se me olvide soñar. Espero no cansarme nunca, por muy ridículos e irrealizables que sean mis sueños, siempre los voy a valorar. Como cantan los Cariñositos (muy citados últimamente) "No tengas temor de abrir tu corazón, si sabes soñar envía la señal".

Volviendo a Santiago de Chile… Leyendo esto hago sentir que mi profesión es una mierda y que todos los que quieren seguirla o ya la siguen están destinados a convertirse en fracasados que se la pasan actualizando sus blogs e intentando convencerse a sí mismos de que tendremos trabajo cuando salgamos de la universidad o del instituto o de la escuela, que habrá algo que hacer en el futuro, que habrá proyectos y oprtunidades. Pero estudiar cine es mucho más que eso. Estudiando cine estudias a la gente. Es psicología audiovisual, y hace que uno se crea el hoyo del queque. Te la pasas mirando a la gente pensando "oh, sí, yo sé cómo reflejar su angustia sin palabras, bla, bla, bla" y sintiéndonos reyes del mundo por tener perspectiva propia. Al final todos somos estudiantes de la humanidad. Menos los futbolistas.
Quiero agradecer una vez más a mis grandes amigas que me incentivan a seguir soñando. Las adoro a todas. Y más gracias aún a mi Mantel, la Jose, por entender mejor que nadie lo que es vivir en el mundo de Sofía. Y le quiero pedir que me lo explique porque ni yo lo entiendo.
Ando melancólica...

Les regalo “Fiction” para todos los que ven el cine como yo. Bájenla desde aquí y se sentirán completamente identificados. Curiosamente, “Fiction” pertenece a la banda sonora de una historia del mismo nombre en la película llamada “Storytelling”.
Ignoren este post. O sueñen con el.

4 comentarios:

Eca en Austin, TX, (tu hermana preferida) dijo...

Hola Popis,
Te escribi un comentario, pero en el Tema Sexo, espero lo leas y me acuses recibo.
OK?
Muchos besos SHANECA
Eca

Jose dijo...

Cómo no te voy a adorar... si en un comienzo fue como estar leyéndome a mi misma (con mejor redacción). Tengo un post que te morí lo igual que es en algunas partes. Te juro que estoy demasiado emocionada. Primero por el post que me dejaste en mi blog (te juro que lloré) y ahora con esto... es demasiado.
Con respecto a tu petición de que te explique, creo que es imposible. El amor que sentimos por el cine tú y yo sabemos que tratamos de explicarlo, pero en el mayor de los casos las palabras se quedan chicas. Y la respuesta la encontrarás haciendo cine, es la entrada que buscamos para explicarnos ese por qué, que tanto te preguntas. Porque con imágenes llenas de emociones te darás cuenta.

Y me emociona que digas que soy tu retrato los 17, déjame decirte que eres lo que imagino de mí a los 20. Me maté de la risa con eso de la polera con cuello naranjo…jajaja Y yo tampoco creo en el destino, ni el las casualidades ni en la suerte. Creo que esas son cosas que el hombre inventa para evadir responsabilidades y culpa sobre las cosas que pasan en el mundo. “Estamos en este instante de nuestra vida porque nosotros mismos lo quisimos así”. Y como muchas veces el lugar donde estamos está lleno de tristeza, angustia y desolación, decimos que es el destino…en fín.

En definitiva tenemos algo en común: “el amor al cine” arrastrado por la misma manera de pensar con respecto al mundo, a los sentimientos, etc. Gracias por todo lo que has hecho por mí, porque aunque solo nos hayamos visto una vez, siento como si lleváramos años y años de amistad.
Déjame decirte que eres un pilar fundamental en mi vida, eres para mí una especie de cómo es Helen Hunt para Jack Nicholson en “Mejor Imposible”, es decir, ayudas mucho a que mi vida sea mejor.

Te quiero demasiado mom, gracias por la bienvenida al mundo audiovisual… y no te mueras nunca darling!! TE ADOROOOOOOOO.

Remiso dijo...

ojala te ganes un oscar y yo me gane un pulitzer. Y quizas nos topemos en alguna producción. saludos de mi mundo.

JJ dijo...

(...Intruseando tu blog...)
Anyway Suerte y Exito!
Best Regards,
Adieu.

"Solamente hay un éxito: poder vivir la vida a tu gusto."
Morley
"El éxito es ese viejo trio: habilidad, oportunidad y valentía."
Luckman