lunes, 31 de octubre de 2005

No es por ser...

Las cartas sobre la mesa.

Desde chica que los adultos me miran con otros ojos. No, no son ojos pérfidos o malintencionados. Son ojos sabios que parecían predecir mi futuro en cada parpadeo. Siempre pude hablar con adultos. Me encantaba conversar con mis tías y tíos, siempre los tuteé. Podía seguir el hilo de las conversaciones. Detrás de mis anteojos de 8 centímetros de grosor podía entender cada gesto, cada mirada.


Con mis profesores siempre me llevé bien, lo que muchas veces se entendió como que yo era una patera de nacimiento. Pero la verdad es que no. Yo también conversaba en clases, empecé revoluciones, tiré papel confort mojado al techo del baño, rayé bancos, me quedé a castigo y almorcé en la sala. Mi relación con los profesores estaba fuera de la sala.

De chica las profesoras iban a tomar té a mi casa porque eran amigas de mi mamá. Y yo ahí metida al medio de las conversaciones, opinando y preguntando. Y de más grande no tenía mayor problema en entrar a las oficinas y conversar con las profes. Muchas veces la directora me llamaba para discutir algo y terminábamos hablando de poesía, música, proyectos para el colegio y mi futuro. Bien loco y hippie.

Los adultos siempre se mostraron interesados por mi futura profesión. Siempre me preguntaban qué me gustaba. La mayoría esperaba que fuera escritora, otros juraban de guata que iba a ser actriz (ríete, Lili) mientras que otros creían que me iba a meter en la política. Todos coincidían en que iba a ser un líder de algún tipo.

Siempre tenían algo que decir sobre mí. “Es genial esta niñita”, “esta niñita va a llegar lejos”, “impresionante la creatividad/imaginación de la Sofía”, “qué madura”, “qué inteligente”, “qué exquisita”, “es especial”, y tantas otras cosas.

Y con el tiempo una se la cree. Por algo te lo dicen, ¿no? A veces no sé si planeo en función a lo que otros piensan o a lo que yo espero de mí. Esto sólo se me ocurrió hace poco cuando comencé a investigar de dónde venía mi ego sobrehumano. Y a esto llegué. Y obviamente venía la…

CRISIS EXISTENCIAL VERSIÓN 4.3.

El otro día fui a mi colegio y conversé largo rato con mi profesora de filosofía, la Miss Lore. Estaba presente otra profesora nueva que no conocía y la miss Lore le comentaba: “Con esta niñita era siempre el mismo problema: podía hacer lo que quisiera pero le daba miedo. Tenía la idea pero le aterraba ponerla en el papel.”

Y yo muda. “Le faltaba concretar”, seguía la miss Lore. “Tenía todo el potencial y no hacía las cosas. Nos daba mucha rabia…” Y luego la temida pregunta: “¿Todavía le pasa lo mismo?”.

“No tanto como antes” fue mi débil respuesta. Y esa es la verdad. Antes me hubiera dado terror siquiera empezar un guión. Ahora llevo unos 20. No todos están terminados, pero al menos los empecé. Pero me da miedo filmarlos. Me aterroriza la idea de llevar algo mío a la pantalla. Me da miedo mostrar de lo que soy capaz.

El tío Phil en “El Hombre Araña” dijo: “con gran poder viene gran responsabilidad” o algo por el estilo. Y es cierto. No es que me salgan telarañas de las muñecas (aunque tengo algunas por ahí) ni que me trepe por paredes, pero todos tenemos algo que nos hace especiales. Incluso si no tenemos nada somos especiales porque no tenemos nada que nos distinga del resto.

Mi interés no es sobresalir ni liderar la nueva generación, mucho menos ser líder político o cambiar el mundo (aunque sería lindo). Lo único que quiero es descubrir lo que me llena y me hace feliz. Ya sé lo que es. Sólo que me cuesta ponerlo en el papel.

Hace un tiempo vino a comer la mejor amiga de mi difunta tía Paula y me dijo “La Paula me decía: ‘a esa niñita le va a ir regio’”. Y me bajó una pena horrible. Pena, angustia, desesperación. Mi tía Paula era ídola. Todos la adorábamos, con mi prima Cecilia soñábamos con ser tan ‘bacanes’ como ella cuando viejas. Y la Paula esperaba grandes cosas de mí. ¿Es posible temerle a decepcionar a alguien que está muerto? Claro que sí. Es el número 3 en la lista de grandes temores de la humanidad.

Da miedo que te tengan fe. Da miedo escribir este post y quedar como la sobrada, pero la verdad es que no me importa si eso es lo que piensan. Lo que me importa es compartir un miedo que abunda en nuestra sociedad y juventud:

CONCRETAR.

Da miedo hacer las cosas, aún más hacer las cosas bien. Da miedo la mediocridad y salir de ella. Da miedo enfrentar los hechos. Da miedo despertar en la mañana y decir: “Ya, esto es lo que debo hacer hoy y lo voy a hacer la raja”.

Últimamente quiero llorar. Está todo silencioso, hay gritos, hay voces, hay televisores prendidos, Björk suena por los parlantes, entra y sale gente de la pieza, hay risas, la gente es feliz, la gente VIVE a tu alrededor. Cada minuto que pasa es uno que no lograste aprovechar y que no podrás recuperar.

Y sólo quiero llorar.

Canción de hoy: The Delays – Long time coming.

Polera de hoy:

jueves, 27 de octubre de 2005

Top – top – top

3 personajes femeninos en una serie de comedia.

Samantha Jones:

Confieso ser una Charlotte por excelencia, pero todas queremos ser Samantha por razones obvias: es regia, desprendida, tiene estilo y lo pasa regio. Sam es el alter ego de todas las mujeres sobre 40 años y el modelo a seguir de nuestra generación. Una mujer con carácter que no necesita a los hombres más que para lo obvio y que cuando finalmente decide sentar cabeza (o cerrar las piernas... para el público) enamora a un guapísimo joven de 26 años: Smith Jerrod. El último guapo sensible en Nueva York y el mundo. Claro, algunos pueden considerar que Samantha es fría (en su corazón) pero en el fondo a todos nos gustaría tener esa honestidad brutal que la caracteriza y ese egoísmo disfrazado de vanidad. Su frivolidad cae simpática al igual que sus comentarios despreocupados sobre el sexo y el amor. Sam es de las pocas mujeres que al decir “no quiero hijos ni marido ni amor” lo hace sonar creíble. Es buena amiga, se viste bien, tiene el ‘manso cuero’ y es mucho más popular que la atribulada Carrie.

Long live Samantha.


Elaine Benes:

GET OUT! Esa frase es clásica y pertenece a la única mujer del elenco de Seinfeld. Para todos ustedes que por alguna razón cósmica de vida o muerte NO ven Seinfeld, en los primeros episodios la serie no causó mucho revuelo y pronto se dieron cuenta que necesitaban un personaje femenino. Enter Elaine. Con Elaine descubrimos un nuevo lado de las mujeres, era completamente distinta a los otros personajes que otras mujeres interpretaban en otras series. Elaine es graciosa, inteligente, tiene un trabajo extraño, desecha a los hombres que la aburren o aterran y le gusta sacarle el peluquín a George. Clásico el episodio en el que Elaine graba su voz en una presentación de Jerry y todos terminan enamorados de ella; o el del mundo bizarro cuando empuja a ‘Bizarro Jerry’ y todos la creen una bárbara. Elaine demostró que puedes ser amiga de tu ex. Aun cuando éste es Jerry Seinfeld.


Phoebe Buffay:

‘Smelly cat, smelly cat, what are they feeding you?’ A ratos pareciera que Lisa Kudrow hace el mismo papel en todos los proyectos en los que ha participado. Pero no importa porque tiene un estilo inigualable. En ‘Friends’ era lejos el personaje más gracioso y más colorido. Cada cosa que hacía o decía me dejaba en el suelo dando vueltas. Inolvidable el episodio en el que intenta seducir a Chandler para desenmascarar su romance con Monica y le hace un baile extrañísimo como de ritual de apareamiento del oso hormiguero africano. Con su guitarra y sus canciones inútiles (“those are the 66 colors of my bedroom”) dejó una marca en la televisión. Desde el piloto se destaca del resto y es la que da la actuación más sólida, lo que le otorgó un Emmy por mejor actriz en una comedia. Años después todo el elenco de ‘Friends’ presentó un premio y uno de ellos dijo “... none of us has won an Emmy” y con su tono desentendido que tanto adoramos Lisa Kudrow dijo “I have.” NOTABLE.

Ah, y de paso comento (para que vean que soy responsable): renuncié al viaje a Egipto por terminar el semestre en el Duoc y dar todos los malditos exámenes. Oh, qué entretenido ser responsable... (#$%&/!!!!”#%&$!) Pero como dice Humphrey Bogart al final de Casablanca: “Siempre tendremos París.” Ergo, hay París el 2007. O quizás antes.

La canción de la semana es de Ed Hardcourt: Apple of my eye.

La polera de la semana representa un sentimiento y pensamiento popular.

sábado, 22 de octubre de 2005

Film Plan

ATENCIÓN MANTELES

El trauma de ‘Closer’ se transformó en obsesión por Clive Owen. Su personaje es el hombre real.

Hechos:

Un profe de confianza me dijo que postulara a Fondart.

Una productora Canadiense y un director Británico me dijeron que reescribiera el guión con un escritor más experimentado y reconocido.

Plan de acción:

- Escribir película original, graciosa e inspiradora.
- Postular a Fondart.
- Inscribirla en festivales internacionales.
- Tratar de meterla a Sundance.
- Ir al festival, revolucionar el ambiente, conocer a Robert Redford, que me entreviste Giuliana de E! News Live y cantar ‘every rose has its thorns’ de Poison con ella y caerle bien a la prensa de chismes.
- Llevar varios borradores de ‘Brunetting’ y tirarlo por ahí.
- Lograr que lo lean, lo compren, lo filmo, lo actúo, produzco la banda sonora y vamos al estreno.
- Tirar el del pianista y ganarme el respeto de los grandes.
- Soy feliz.

Ya. El guión original, gracioso e inspirador ya lo empecé, o al menos tengo la idea. Se van a reír cuando sepan de qué trata, pero eso vendrá después en las promos cuando Copano me entreviste en exclusiva en la Casa del Obispo, también conocida como la casa de mi padre (si es que aún vivo ahí. Los planes de mudanza siguen. No!!!)

NQV pasa a segundo plano porque no es tan buena como para primera película. Es más un ensayo de la adolescente traumada que una Ópera Prima. Prefiero hacerla más adelante cuando tenga más recursos que ahora.

La nueva película tiene un título largo, pero prometo algo: retratará a todos los manteles y a todos esos nuevos jóvenes que quieren salvar el mundo. Sólo que a éste le resulta, al menos por un tiempo.

ES LA PELÍCULA DEL MANTELISMO

No más estereotipos de jóvenes piteros.

No más muchachas bailando Mekano.

No más sexo en el paradero.

No más fantasías de salvar el mundo.


Las zapatillas han llegado.

Canción de hoy: Queen - Bohemian Rhapsody.
Nueva sección en Un País Para Sofía. Con cada entrada subiré la foto de una polera.
Polera de hoy:

miércoles, 19 de octubre de 2005

Closer to insanity

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Mi blog es un pandemonio. Primas, madre, hermanos y tantos más lo leen. Llantos, risas, vergüenza ajena. Eso es Un País para Sofía.

El domingo fue un día cultural. Con la Xaneka Jani Vergara fuimos a Dalí y Warhol en una tarde. Dalí estaba lleno, Warhol estaba a 10 minutos de cerrar así que la hicimos corta. Nos comimos una pizza psicótica en un café y planeamos lo que será nuestro proyecto de radio. FM Xana: donde las chanas tienen voz.


Finalmente vi ‘Closer’ gracias a Roberto TV que me la prestó. Ya había leído el guión en Internet y necesitaba verla para ver a Clive Owen haciendo de cavernícola obseso. Harto buena la película, qué quieren que les diga. Lo que más me gustó fue obviamente el brillante guión y las actuaciones. ‘Closer’ es una oda a la honestidad porque todos en la película mienten. Y se hacen daño, y meten el dedo en la llaga y se contradicen. Dan tiene una frase notable: “Probemos con mentir. Es el dinero universal” y rato después dice que es adicto a la verdad.

No sé si Julia Roberts era la adecuada para el rol de Anna. Y Jude Law es demasiado guapo para aparecer en la pantalla grande porque nos obliga a darnos cuenta que sea quien sea el hombre con el que estemos jamás será tan bello como él. Clive Owen se roba todas las escenas. Notable la escena con Natalie Portman en el club de topless. Lo malo de 'Closer' es que te caga la psiquis. Nunca volverás a confiar en alguien.

Pero bueno, vamos a lo nuestro:

Era Martes, después de TV. Esperaba el RedBus en la esquina con plena intención de llegar a trabajar en el guión de NQV cuando la Lili, la Pauli, la Vania y los colados de Aldo y el Lucho se me acercan y me invitan a una ‘aventura etílica’ en el bosque.

Juguemos en el bosque mientras que el lobo no está.

Historia larga corta: muchos abrazos, mucho ‘necesito un hombre’ y mucho Chofi Love. Patético pero muy gracioso.

Soy una delincuente.

El viernes fui al cumpleaños de mi ex, Juano The Great, y me topé con mi prima Pilar. Exigió saludos así que aquí van:

Hola, prima Pilar.

También fueron la Poli y la Ale. Tuvimos otra sesión de convencimiento que no creo haya tenido muchos resultados con la Poli, al menos no los que esperábamos. A veces necesitamos que nos digan las cosas, otras nos hartamos de que se metan en nuestra vida y olvidamos que lo hacen por nuestro bien.

¿Quién tiene la última palabra? ¿Quién tiene la razón? ¿Quién pone el punto final? Y no se aplica sólo a los retos ni a las llamadas de atención. Tiene que ver con otras cosas que nos hacen cuestionar nuestras capacidades.

“Tienes talento.”

Si te lo dice una amiga sonríes, dices gracias, y le preguntas por qué te creen talentosa. Pero, las amigas son las amigas, así que no te convences mucho a pesar de estar infinitamente agradecida por la fe.

Si te lo dice tu mamá o tu papá y ves el orgullo en sus ojos te sientes satisfecha: lograste lo que querías. Pero son ojos de padres. Todo lo verán bello.

Si te lo dice un profesor que no ves desde el colegio sientes que dejaste una marca. Pero no te han visto desde hace dos años, por lo que te invade una sensación de inseguridad que te ahoga. ¿Seguiré siendo talentosa? ¿Habré mejorado, empeorado? ¿Y si lo que ellos veían como talento no es más que una ilusión creada por un buen ensayo que escribiste y jamás podrás repetir?

Si te lo dice un profesor del ‘insti’ le crees. Un poco, pero le crees porque los profesores representan cierta ‘autoridad’.

Si te lo dice una productora Canadiense que ha leído cientos de guiones sientes que vas por buen camino.

Aún así nadie te puede decir con autoridad “eres talentosa”.

TODO ES RELATIVO

Por eso me veo inmersa en fantasías alimentadas por seres queridos que juran de guata que te ganarás un Oscar® con sólo mostrar tu cara; sólo para despertarte en un chorro de fría inseguridad que te dice: ni lo sueñes. Esto es todo o que tendrás: fantasías, discursos que nunca dirás, historias que nunca realizarás, sueños vacíos y sin ningún fundamento porque eres una pendeja patética, mimada, extremadamente inocente y sin ninguna posibilidad de independizarte. Y si lo haces será porque te vendiste y terminaste haciendo guiones de programas sociales, no porque sean malos o buenos (es relativo), sino porque es absolutamente opuesto a lo que esperabas de tu vida.

Tu penthouse soñado en Nueva York jamás será tuyo.

Tu película no existe.

Tu ego es plástico y fundado en espejismos de alabanzas.

Y cuando finalmente te recuperas de esos flagelos auto-infringidos te sirves un vaso de Coca Light, prendes un cigarro y te echas a reír. Ríes porque te das cuenta que tú misma te saboteas y te impides avanzar. ¿Por qué?

Porque estoy cagada de miedo.

Canción de hoy: Jane’s Addiction – ‘Jane Says.’

viernes, 14 de octubre de 2005

In & Out.

Algo tiene que ceder.

Día a día nos enfrentamos a decisiones que ponen en jaque a nuestro mundo interno contra el externo. ¿Voy por lo que yo creo o por lo que los demás creen? ¿Me mantengo auténtica a quien soy o me adapto? ¿Dónde está el consenso?

Hay reglas establecidas: frenar en la luz roja, comer con la boca cerrada, no meterse con el novio/a del hermano/a. Pero hay otras para las cuales no existe código o manual de Carreño. Son estas la que inician el conflicto: hasta dónde puedo existir.

Ejemplo:

Lo admito: no soy muy femenina. No me pinto (a no ser que tenga cita), no me importa si los demás creen que con tal polera me veo mal, no me preocupo de andar arreglada todo el tiempo. Claro, todas hemos despertado una mañana con la meta de vernos ultra minas sólo porque sí, pero eso no sucede siempre. No me gustan los tacos altos. Para los matrimonios me los pongo para la foto y después me pongo zapatillas (que, por cierto, combinan con el vestido). No me gusta cuando me obligan a comprar ropa. Prefiero ir sola y elegir lo que yo quiera. No compro ropa pensando que está de moda, la compro porque me gusta.

Soy vanidosa para algunas cosas o cuando quiero y el escote lo llevo porque es gracioso. ¿Existirá algo más entretenido que ver cómo un hombre intenta mirarte a los ojos mientras le hablas? Ustedes saben de lo que hablo, chicas. Todas lo hemos hecho o al menos pensado. No lo piensen más: háganlo. Es diversión gratis y un hombre rojo.

Otra cosa es mi personalidad. El ex de una de mis hermanas me dijo que asustaba a los hombres y que por eso ‘no me sacaban a bailar’. Esa era la situación en colegio de mujeres. Pero ahora que comparto con hombres todos los días me doy cuenta que el ‘susto’ se aplica para todo. No es que llegue al Duoc y se arme el 7º infierno de Dante con hombres heridos, camillas y bengalas. Pero una cacha que te quieren para algunas cosas y para otras no.

Las opiniones difieren y hay varias teorías creadas por mis conocidos y todas tienen el mismo resultado: no guy for Chofi yet. Ni siquiera necesito teorías, yo sé cuál es el problema y no tengo que ser estudiada como conejilla de Indias para saberlo. Como dice la Lili, también conocida como Gurú o Sofía En Unos años Más, debo aprender a ceder. Y a las dos nos pasa lo mismo, y nos cuesta ceder.

Es que el tema de mantenerse auténtico es un arma de doble filo. Es bueno para ti y no tan bueno con el resto. Todos queremos que nos quieran tal como somos, pero lamentablemente eso no pasa. Al final las relaciones son negociaciones de carácter. Y yo tengo un carácter que te la encargo...

Además está todo eso de mi mundo interno con el externo, como dice el Gurú. Para muchos el mundo o país que nos inventamos es mil veces más entretenido que el mundo real, ese donde la gente no da la pasada en los pasos de cebra y nos mentimos a diario.

En mi cabeza lo paso la raja. No es para menos, porque tengo una gran cabeza, tan grande que preocupó a mi madre cuando yo era guagua y mi frente parecía un muro y requirió consulta con el médico. Viendo algunas fotos me doy cuenta que hasta tenía cachitos, como las cabritas cuando les cauterizan los cachos para que no les crezcan y les quedan unas pelotitas. Bueno, así era mi cabezota. Diagnóstico: “No se preocupe señora, ya le va a crecer el cuerpo.” Lo que toda madre o padre quiere escuchar.

Y me creció el resto del cuerpo. Lo que me interesa ahora es ver si puede crecer mi capacidad de negociar. No voy a cambiar, porque como dice mi mamá: “La gente no cambia. Se pone peor” y en otros casos, mejor. Sé que tengo que empezar a salir más, salir de mi cabeza, convivir con el resto, darle prioridad a las relaciones humanas y dejar el País de Sofía por un rato. Si me cuesta tanto es porque estoy obsesionada con el tiempo, lo que es estúpido, ya que soy joven y tiempo es lo que me sobra.

Y el tiempo se aplica para todo. Típico que uno dice “es que lo iba a hacer, pero siempre que trataba pasaba algo” y bla, bla, bla. A ver: somos jóvenes, si no tenemos tiempo, nos hacemos el tiempo. No cuesta nada organizarse un poco. Creo que mi mayor problema es la impaciencia para algunas cosas. Para otras tengo toda la tolerancia del mundo. Me da lo mismo hacer filas, me da lo mismo la luz roja extra larga, me da lo mismo que el cajero se demore mucho. Lo que me saca de las casillas es cuando se pierde el respeto hacia otra persona, cuando no me resulta algo que deseaba más que a nada, cuando no puedo esperar para hacer algo.

Eso es lo que tengo que cambiar. Si no puedo esperar a escribir algo pero tengo que hacer algo con alguien entonces escribir tendrá que esperar. Las personas primero. Hay que cambiar las prioridades, porque si las cosas no resultan como uno quería lo que queda es tu gente. Tu familia, tus amigos, tus mentores, tu media naranja. Tampoco se trata de cambiar PARA el resto.

La idea es cambiar POR el resto. Pero pucha que cuesta...

Hay una canción de Gary Jules que tiene una frase notable:

“Hey, Rock & Roll, did you really have to sell your soul or were you just playing the fool? That shame is mine, you know I’ve done it, too”

Al final todos nos vendemos o arrendamos para agradar a las masas. Y no nos gusta porque no queremos dejar de ser nosotros. Pero no queda otra, porque de eso se trata la vida: ceder. Tenemos que ser más generosos con el resto y dejar de lado nuestros intereses, no sólo para salvar el mundo, pero para salvarnos a nosotros. Creo que si todos dejáramos nuestros egos y deseos desenfrenados de ser auténticos podríamos ser mejores personas.

El Agrado en “Todo Sobre Mi Madre” dice una frase notable:

“Nosotros somos felices cuando nos parecemos a lo que soñamos de nosotros mismos.”

Mi sueño personal es verme rodeada de gente que me quiere porque, como todos, le tengo un terror horrible a estar sola, y sola voy a terminar sin más compañía que 30 guiones en el computador si no aprendo a ceder. Tampoco se trata de abandonarnos. Se trata de dar.

Otro sueño recurrente es el del Príncipe William. No sé por qué pero estoy convencida de que nos vamos a enamorar. Y ni siquiera lo encuentro mino, prefiero al hijo de la Carolina de Mónaco: Andrea. Wacho. Pero la cosa es con William. O Harry. Como sea, me voy a casar con Hayden Christensen, o al menos me lo voy a agarrar. Y eso que me cargan los rubios.

Canción de hoy: Everly Brothers: All I have to do is dream.
Gary Jules: Bluefish.
PD: A mi hermana Dolly en Texas: Mándame un jardinero como el de "Desperate Housewives" para que me cuide la hortensia, preferiblemente de tulipán prominente e intervenido genéticamente.

lunes, 3 de octubre de 2005

A-ten-ciónnnnnnnn

PROYECTO N.Q.V.

NQV es el largometraje que filmaré en el verano, seguramente en Enero. No que pretenderé filmar, o que tenga ganas de filmar. Esta vez va en serio. Esta semana voy a inscribir el guión y empiezo el libro de producción. Mi cumpleaños es el 21 de Marzo. Cumplo 21. Mi idea es tener mi primer largometraje bajo el brazo antes de eso.

A toda máquina, cabros.

Voy a proponer el proyecto al Duoc para que me presten los equipos. Si todo resulta como lo planeo inscribiremos el filme en algún festivalcillo por ahí así que prepárense los vecinillos y los no tanto porque en una de esas llegará a sus salas de cine.

Necesito equipo técnico, así que atención Duoquianos sin corazón porque necesito:

-Sonidista.
-Iluminador.
-Asistente de Producción.
-Maquillista.
-Un amante barato con complejo de esclavo de directoras cabezonas de manotas monstruosas y cara pomulosa.
-Extras.

Corran la voz y no sean tímidos, muchachos. Apenas esté aprobado el proyecto comienza el casting, así que ya les daré los datos. Somos muchos los que no tenemos vida social y nos quedamos en Santiago en Enero. Ser aniti-social ayuda a mantener el País de Sofía en pie.

Una ex compañera de colegio dijo que mi blog es entretenido de leer. Cuando está volada, claro. No es por fomentar el consumo de marihuana, pero me alegro por ella. Entre sus adicciones ahora está El País de Sofía. Bravo por ella. ¿Seré tan fome que sólo con neuronas alteradas tengo gracia? Eso lo dirán ustedes.

Debo abordar algo que me molesta mucho. Más que un simple ‘algo’ es una palabra:

URBANO

¿Han cachado que siempre ponen la palabra ‘urbano’ para rellenar títulos? A “Amores Urbanos” tuvieron que ponerle así porque ‘Santiago City’ ya estaba ocupado, por lo que se entiende. En realidad no, pero filo. “Sueños Urbanos” se llama así y no “Urbe Soñadora” porque la palabra urbe se parece demasiado a ubre, y no queremos imaginarnos a un montón de vacas soñando con una nubecita sobre los cachos, ya que pasaría a ser un capítulo de mis amados ‘Cariñositos’. No señor. Hoy ya nada es citadino. Todo es urbano. Veo a una chica vestida de vómito de mezcladora de cemento y dice que es un look ‘urbano’. ¿Qué es ser urbano? ¿Vestirse herméticamente? ¿Ser mala onda con las viejitas que quieren el asiento en el Red Bus?

El metro es súper urbano. Esperas en la estación, miras alrededor y todas las personas hacen como que están pensando algo ultra interesante cuando en realidad sólo quieren parecer ocupadas. Cuando espero el metro veo las pantallas y canto el video de turno, que, lamentablemente, casi siempre es de Soraya o Sin Bandera.

¿Soy la única que encuentra que los cantantes de Sin Bandera son unos quejicas? Cantan como si estuvieran llorando porque les atropellaron el hamster. Esos alaridos y voz acongojada que me ponen los nervios de punta... Los pelos no porque se me paran con otras cosas. Como en el solo de guitarra de ‘Quien Fuera’ de Silvio Rodríguez. Silvio la lleva. Alejandro Filio también.

Otro que la lleva es Juan Luis Guerra. ¿A quién no le ha subido la bilirrubina? En realidad no sé qué cresta es la bilirrubina. ¿Es una enzima, una proteína, algo científico que sólo la Ale Goity entendería? No lo sé, pero pucha que me sube cuando escucho esa canción. Lo que me lleva a mi gran anuncio: detengan la búsqueda para la canción más romántica de la historia, y está en habla hispana. No hay mensajes escondidos ni subliminales. No hay un doble discurso. Esto es puro arrastramiento hacia el objeto del deseo, y es del gran Juan Luis Guerra.

TESTIMONIO.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡BELLA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

La descubrí gracias a Canal 13 Cable. Sí, ese canal sirve para algo. Repetían la presentación de Guerra en el festival de Viña el 94 Antes de Cristo y ahí entre ‘Burbujas de Amor’ y otra sobre un tal Bobby en un hospital sin materiales apareció Testimonio. Es la única canción que utiliza las palabras ‘pastillas para dormir’ de manera romántica. El resto de los que han intentado hacerlo terminan tentándonos al suicidio.

Con esta siguiente idea arriesgo dos meses en el siquiátrico: creo que se nos ocurren más maneras de suicidarnos que de vivir. Podemos pensar formas muy originales de hacerlo, las cuales no compartiré por razones obvias, pero me parece curioso que busquemos más fórmulas para terminar la vida que para empezarla. Creo que hay un suicida en todos nosotros. O tal vez soy yo. O en el artista, quizás. Éjale, soy artisssshhhta…

Y por lo mismo mi propósito es tener mi primer proyecto cinematográfico listo para los 21 años de esta cachetona gritona.

La canción de hoy es, obviamente, “Testimonio” de Juan Luis Guerra.

sábado, 1 de octubre de 2005

Family Values

Hip, Dermi!

Como habrán notado tengo una obsesión con la familia, pero aún no he hecho cita pal siquiatra para ver si me ayudaba pues ya no tengo amigos por sólo hablar de mi familia. Pero soy más obsesa por mi hermanita chica linda preciosa hermosa maravillosa.

La Feña es nada que ver a mí. Como dijo Tom Cruise mediante un sobreactuado Jerry Maguire: “Tu me completas”. Eww. Pero la Feña es más que el complemento de este ángulo agudo conocido como Sofía Vicuña. La Feña tiene mucho de lo que yo quiero llegar a ser cuando madure completamente (si es que eso llegara a pasar). Pero es raro, porque la Feña tiene cosas que me cargan así como yo tengo cosas que ella no aguanta. Me encanta abrazarla y darle besos pero ella me empuja porque es más fría. Eso viene de toda la vida y con la misma, pero hemos tenido muchas etapas que nos han hecho crecer como hermanas.


Cuando chicas andábamos juntas de arriba para abajo. Nos mandaban a acostar y hacíamos bailes extraños saltando en la cama. Nos copiábamos las cosas. A mí me gustaba el amarillo y a ella también. Y cuando tuve mi primer elástico de saltar (esos rosado fuerte con amarillo forsforecente) nos paseábamos por toda la casa haciendo trencito con jingle y todo. Súper.

Después fuimos creciendo, las cosas en mi casa cambiaban, yo cambiaba y la Feña silenciosamente observaba todo desde su puesto. Me llegó la pubertad y me puse insoportable con todos menos con ella. Después le llegó la pubertad a ella y dejó de hablar. Luego a las dos se nos pasó un poco la pubertad pero ella seguía sin hablarme mucho y yo como lapa al lado de ella tratando de sacarle tres sílabas.

Cuando cumplí 16 decidí ir a vivir a la casa de mi papá. Lo único que me hacía dudar era dejar a la Feña. Es raro cuando los hermanos viven separados. Por mucho que uno de los padres se quede solo creo que es mejor que los hermanos se queden juntos porque son los únicos que pueden simpatizar entre ellos. Pero bueno, filo. Con el cambio de casa tuvimos más espacio y nos podíamos ver en el colegio todos los días.

Cuarto medio fue un año agridulce. Feliz de salir del colegio, pero eso significaba no ver a la Feña todos los días. Al final las cosas mejoraron porque ahora conversamos mucho más. El cambio no lo vi hasta que fuimos a buenos aires el 2003 y en el lobby del hotel la Feña me confesó que fumaba (cigarros, por supuesto). Ahí caché que confiaba más en mí. Y empezó la parte entretenida: hablar de chicos. Jujuju… Hombres. En ese aspecto somos bien parecidas. Nos gustan distintas cosas en los hombres y tenemos distintas preferencias, pero aún así nos entendemos muy bien. Ella opina sobre mi vida (no) amorosa y yo sobre la de ella. La Feña pololea, así que fuera, bellacos.

También me pide ayuda con sus trabajos. La Feña es científica y yo humanista, así que nos brindamos ayuda en lo que a la otra le cuesta. Y me encanta que me pida ayuda porque eso es lo que los hermanos deben hacer.

No sé por qué, pero siempre he sentido que tengo que proteger a la Feña. Siempre hablo maravillas de ella porque es mi mayor orgullo a pesar de que no he intervenido de manera significativa en su vida. Es que es la raja tener hermana chica y que ella sea tu sol. Eso quiere decir que tienes la capacidad de admirar a gente común y corriente que ves todos los días pero que para ti son extraordinarios.


Y somos increíblemente distintas. Ella rubia, yo morena; ella ordenada, yo un despelote. Ella carretera, yo más piola (a no ser que sea el cumpleaños de la Lili); ella más reservada, yo toda para afuera; ella más arregladita, yo más despreocupada. Lo único que tenemos en común es que somos increíblemente estupendas e inhumanamente inteligentes, algo muy de los Vicuña Undurraga. somos gente linda con contenido. Y mi papá nos mira y dice “es que son tan distintas pero se quieren tanto… No hay nada mejor para un papá que ver que sus hijas se lleven bien”.

Otra cosa rara es que siempre salimos en el mismo lado de la foto. Hmm…

El jueves mi papá dijo que mi blog era muy ‘Freudiano’, pero hasta donde yo sé no les estoy recetando cocaína. Y si les recetara algo sería mucha coca (Light) y grandes dosis de CHOFI LOOOOOOOOOOOOOVE. Quizás mi viejo se refería a lo mucho que escribo sobre la psicología (eh… claro…). Todos sabemos que Freíd estaba obsesionado con lo que escondía el pantalón. A no ser que seas esquizofrénico y te pongas los pantalones por los brazos. En todo caso no estoy obsesionada con eso. No voy a negar que me produce curiosidad, pero hay más cosas en la vida que la frutera y la magnolia. Y las lolas.

Tengo que comentar algo, mejor dicho, confesar: me gustó Ricardo Arjona. Hasta “Sin Daños a Terceros”, porque después se funó mucho. Cómo pudo pasar de esto:

“Es usted la amalgama perfecta entre experiencia y juventud” y “Póngale vida a los años”

A esto:

“Es como querer arrancarle una pestaña a algo que nunca tuvo ojos”

No sé ustedes, pero a mí me huele a falta inspiración. O mente agotada, lo que sea. La pregunta es: ¿cuándo una persona se da cuenta que perdió su toque? ¿Me pasará a mí algún día? ¿Será este post el que me hunda en el imperio de los blogs?

Les agradecería a todos los que leen que me dejaran comments. No porque me interese su opinión, sino porque soy una egocéntrica y necesito saber qué piensan de mí para sentirme leída.

Ah, y el verano va mi película. Necesito ACTORES jóvenes para hacer de alumnos de un colegio cuico, así que me llegan bien peinaditos los rucios de mierda. Y a mis ex compañeras de colegio les voy a pedir sus uniformes para salir a carretear. Necesito las faldas y camisas blancas. Más información en lo posts por venir.

Canción de hoy: Snow Patrol: "Making Enemies". Y escuchen la música que les recomiendo porque tengo un gusto espectacular.