viernes, 1 de septiembre de 2006

Oh, yeah!

NUEVA CASA, NUEVOS ÍDOLOS
Bueno, mi nuevo apartamento la lleva. Me siento en la Quinta Avenida, sólo que con smog y maestros que no sólo sapean, sino que no dudan en gritar los piropos más chilenos que se encuentran en la vernácula. Entre insinuaciones sexies que se mezclan con metáforas de comida y adjetivos ingeniosos. Debemos reconocerlo: nadie tira un piropo como un maestro chileno.
Y pa' qué andamos con cosas: a las mujeres no les molestan tanto. De hecho, no hay nada mejor que pasar deliberadamente junto a la constru, meneando caderas y volteando la cabeza mientras la cabellera fluye como en comercial de Sedal, y escuchar un piropo. Sobre todo cuando te sientes fea o insegura o tuviste un día asquerosamente largo. Siempre podemos contar con nuestros edificadores de autoestima. Gracias a los maestros.
Mi padre está de viaje nuevamente. Esta semana ya estuvo en Antofagasta, Viernes partió a Brasil, vuelve el Martes, parte a Roma el Sábado. El mismo sábado en que aparecerá en la revista del mismo nombre, así que asegúrense de verificar si sale en el Mercurio.
Últimamente mi admiración por mi papá es cada vez más abismante. Ahora mismo veo una foto en blanco y negro de él en un laboratorio cuando estaba estudiando en Nueva York, por ahí en los setentas. 30 años después sigue en la misma. Y le encanta. Qué increíble eso de estar pegado con algo por tanto tiempo y que todavía hoy a los cincuenta y tantos años todavía te brillen los ojos cuando hablas de tu trabajo. Y una que cambia de interés cada semana...
Mi papá siempre ha sido muy abierto con respecto a nuestras vocaciones. Creo que lo único que desea es que mantengamos esa pasión por lo que hagamos. Yo creo que teniendo la mitad de la que tiene él por la ciencia estoy al otro lado. Cada día estoy más chocha con él, mis amigas no dudan en sacarlo al tapete. Es que no lo puedo evitar. Mucha gente dice que sabe mucho sobre algo, y puede ser, pero muy pocos son autoridades en ello. Mi papá sí.

Al finalizar la niñez nuestros padres son lo máximo porque son nuestra única referencia del mundo adulto. Pasa el tiempo, llega la rebeldía y cambiamos a nuestros padres por otros ídolos distantes. Estrellas de rock, directores, actores y actrices. Luego baja la conciencia social e idolatramos al doctor Martin Luther King Jr., pero secretamente daríamos todo por aparecer en un video de Brtiney Spears, ya sea para bailar o para hacerle una zancadilla. Uno pasa toda la vida buscando alguien a quien admirar, un ídolo, un mentor, un modelo a seguir. Hasta Yoda ha llegado a ocupar un lugar en mi lista de "Gente A La Que Me Quiero Parecer."
Luego crecemos un poco más y nos damos cuenta que la inspiración vive bajo nuestro mismo techo. Y lo mejor de todo es que ellos te trajeron al mundo.