martes, 9 de octubre de 2007

Chao, Satanás

He sido una fumadora empedernida desde 8º básico. Hasta la fecha son 8 años gastando plata en cigarros, llenándome los pulmones de humo y cultivando una adicción que adoro. Para qué andamos con cosas. Fumar se siente bien en el momento. Me relaja y he llegado a pensar que hasta me centra. Me hace más soportable y me tranquiliza. Pero ya es demasiado.

Desde el verano que he estado pensando en la posibilidad de dejar el cigarro. Antes, estaba convencida de que lo dejaría cuando quedara embarazada, pero para eso queda demasiado y es una meta débil y conformista. Soy demasiado joven para tener una adicción, y en mi vida no existen mayores problemas que me lleven a tener un vicio que me hace pésimo y que no me beneficia en nada. Además, ya no voy a sentir esa sensación que tuve al fumar mis primeros cigarros. The buzz is gone.

Mi meta fue dejarlo antes de ir a estudiar afuera, para lo que queda más menos un año. Luego, dejarlo antes de la titulación. Ya no lo quiero posponer porque si sigo en esa no lo voy a dejar nunca y voy a seguir gastando cantidades descomunales de dinero en algo estúpido. Por esto he tomado la decisión más descabellada desde que se me ocurrió ponerme un aro en el ombligo por 1000 pesos en una feria de Iquique: voy a dejar de fumar ahora, en la época más estresante de mi vida universitaria. A un mes de grabar el proyecto de título y con cientos de responsabilidades y situaciones en las que estoy tan estresada que me dan jaquecas, voy a dejar de fumar.

Me va a costar muchísimo, lo sé. Seguramente voy a comprar cigarros escondida y no voy a poder dormir. Los chicles serán un pequeño placebo y voy a andar insoportable. Pero son medios para un fin. Esto es algo que tengo que hacer. No puede ser que tenga 21 años y sea viciosa. No es cocaína ni heroína, pero aún es una adicción y me está matando lentamente.

Dicen que cada cigarrillo te quita 2 minutos de vida. A estas alturas he perdido meses que pueden ser muy valiosos para estar con mi familia y la familia que formaré algún día. No quiero pasar mis últimos días en un hospital con un respirador. Quiero respirar mejor, algo que no se hace fácil en esta ciudad, pero que puedo mejorar.

La prueba comienza mañana. Estaré reportando el progreso.

Hoy peso 64 kilos. En un par de meses, estaré en 0,1 ton.

2 comentarios:

Ligarius dijo...

compra unos cigarros especiales se llaman "plenos", en quioscos del centro podria haber, con uno que te alcanzes a fumar tu vida cambiara, y luego reemplaza el pucho con chicle

Eca dijo...

Tu puedes Sofía!
Lo importante es que tengas claro qué harás cada vez que te den ganas de fumar, con qué vas a reemplazar el cigarro?
Yo fumaba 30 diarios hace 2 semanas. Hoy, fumo ocasionalmente, menos de un cigarro diario. Todo se lo debo a Champix, el remedio que inhibe la ansiedad nicotinosa.
Te puedo conseguir una receta si quieres.