lunes, 5 de marzo de 2007

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Fui etiquetada por mi prima Isidora. No sólo eso, sino que a algún perla se le ocurrió bloquear mi blog y otra persona que se hace llamar "Anónima" me dejó un comment que citaba cierta canción de los Gun n' Roses. Soy blog non grato. Claro que cuando de boicotean significa que lo has logrado y ya eres una estrella. (Not!)Bueno, ya lo desbloquearon, así que me toca cumplir con mi rol de etiquetada y nombrar seis manías que me desenmascarán como el fenómeno que soy.

1- Monedas de $100.

Desde hace unos años que los chilenos pagamos con dos monedas de $100. Para mí, la opción de pagar algo con los dos tipos es inaceptable. Si pago algo con monedas de $100, las monedas deben ser del mismo tipo. Nada de mezclar las cosas. La obsesión es tal que cuando me doy cuenta que no me queda otra que ocupar ambos tipos de moneda, cambio con la persona que esté más cerca para que mis monedas sean iguales.

2- Líneas en la calle.

A ver, con el riesgo de quedar como Melvin en "Mejor: Imposible," debo admitir que también tengo un problema con pisar rayas en la calle. El cuento es así: si piso una raya con el pié derecho, debo hacer lo mismo con el izquierdo. ¿La razón? Sería muy injusto para el otro pié no pasar por las mismas experiencias del otro. Todo debe ser igual (se repite el patrón de las monedas.) La cosa se complica cuando accidentalmente piso la orilla de una tapa de alcantarillado, porque el otro pié debe pisar lo mismo y las tapas no aparecen tan seguido en las aceras santiaguinas. ¿Solución? No dar otro paso adelante, sino quedarme en el lugar y dejar que el otro pié pise lo mismo que el otro.

3- La maldita alfombra.

La alfombra de mi pieza es grande y distintos muebles están sobre ella, lo que causa que se arruge y deforme cada cierto tiempo. Por causa de esto paso incontables minutos estirándola con mis pies, pisando fuerte y arrastrando. No quiero ni pensar lo que piensan mis vecinos de abajo.

4- La botella.

Tengo que tener una botella conmigo en todos lados. No hay excusas.

5- Las manos.

Lavarse las manos al llegar a casa. No tocarse la cara mientras estoy en la micro, porque mis manos tocaron plata que alguna vez tocó otra persona, probablemente un hombre, y todos sabemos que los hombres no se lavan las manos después de ir al baño, por lo que si de casualidad me toco la cara antes de lavarme las manos, me estaría restregando las partes privadas de alguien por mi pulcra epidermis. Lo de lavarse las manos en el baño tampoco es menor. En baños públicos abro la puerta con el pié o la rodilla, y cuando ya hice mis cosas y me lavé las manos, tomo la manilla con toalla nova o con el codo. Así de mal.

6- Ortografía.

No soporto las faltas de ortografía. Yo soy esa persona que lee tus cosas y te dice lo que está mal escrito. Y me sale impulsivo, no es algo que pueda controlar. Es como respirar. Es odioso para muchos, pero de a poco me han ido aceptando. Eso espero.

Esas son mis seis manías. Soy un fenómeno.

Canción de hoy: