jueves, 31 de enero de 2008

El Nuevo Profesional Chileno

La educación superior ha sufrido un cambio en los últimos años. Debido a las demandas del mercado - que se mueve por la competencia de las personas - las universidades e institutos han cambiado sus objetivos. Ya no gradúan a personas profesionales, sino simplemente profesionales.

Un ejemplo: como ya saben, estudié comunicación audiovisual en el Duoc. Lo que pretende el Duoc es sacar alumnos que puedan manejarse en materias técnicas para satisfacer las necesidades de canales de televisión y productoras. El problema está en que un gran porcentaje de egresados aún no sabe redactar o escribir bien. Entonces, ¿cómo puedo ser comunicador si no comprendo un lenguaje? Mucho influye la educación escolar y el bagaje de vida de cada estudiante, pero también debería existir una etapa de nivelación de los matriculados. Recuerdo haber tenido un ramo de Expresión Oral y Escrita en mi primer semestre. Era un ramo simple; escribir, leer, comprensión de lectura. Me sorprendí al ver que muchos reprobaron el ramo. No sé si por flojera o porque la asignatura no cumplió su objetivo. Pero pasó.

He leído monografías anteriores de alumnos que apenas y sabían hilar una frase. Las faltas de ortografía abundaban y me pregunté si realmente estaba leyendo algo escrito por un profesional. Pero la culpa no es sólo de instituciones o universidades. La culpa es del mercado y de nosotros que no decimos nada, o peor aún, no nos interesa siquiera saber deletrear una palabra como corresponde.

Los ingenieros se gradúan como calculadoras con corbata. Los periodistas son procesadores de datos. Ya no se le da mayor importancia a ramos como ética, antropología y sociología. ¿Cómo puedo vivir en una sociedad si no sé lo que es una sociedad? ¿Cómo puedo tener una mayor comprensión de la vida si no he estudiado un mínimo de filosofía? No se trata de aplicar todo lo aprendido, sino del plus que te da tener un mayor conocimiento de las materias que comprende la humanidad. Día a día aplicamos ciencias sin darnos cuenta, desde matemáticas a física. ¿Qué tan diferente sería todo si pudiéramos ir más allá? El ser humano tiene una actitud intrínseca de aprender. Pasamos la vida absorbiendo como esponjas todo lo que nos rodea. Jamás le creería a alguien que me diga que está cansado de aprender. Pero ese instinto que nos diferencia de otros seres vivos está apagado en estos tiempos, a excepción de unos pocos.

El conocimiento alimenta los deseos de vivir y es la verdadera bencina del alma. Somos lo que sabemos y cómo lo aplicamos. Conocer la diferencia entre el bien y el mal o entre una coma y un punto y coma no sólo mejora la calidad de vida, sino que también pavimenta el camino para generaciones futuras. No quiero que mis hijos me perciban como una máquina que tipea, edita y sabe apretar "rec." Quiero que sepan que hay una razón detrás de cada acción; una intención y propósito en cada decisión. Quiero usar la cabeza y evitar convertirme en un computador que sigue órdenes sin cuestionar su origen.

No sé si los avances tecnológicos tendrán algo que ver con esto, pero me parece que en lugar de intentar parecernos a las máquinas deberíamos exacerbar y potenciar lo que nos diferencia de ellas. Para eso tenemos juicio, conciencia y libre albedrío. Para eso tenemos corazón. Los institutos y universidades que están formando profesionales deberían tomar cartas en el asunto, y los que están siendo educados deberían exigir su derecho a una educación superior que merezca tener ese apellido. No podemos quedarnos sentados mientras lentamente remueven ese lado de la educación que nos hace pensar y reflexionar.

Prefiero ser persona a vivir en automático.

miércoles, 9 de enero de 2008

Es la hora, es la hora.

Egresada y con nada más que la práctica y la presentación de "Chileno Choro" pendientes, debo decir que mi futuro es una hoja en blanco. Hay planes de ir a Boston el 2009 para estudiar y perfeccionarme, pero el 2008 es un verdadero misterio para mí. Hay algunos esbozos de planes, como la ilusión de que la práctica termine con un contrato y seguir escribiendo ciertos guiones. Pero el resto... nada.

Hoy vi "Se Arrienda" por primera vez, y quedé estupefacta. No hay otra palabra. Me encantó. Ese protagonista hipster y criticando a todos los que no llegaban a sus estándares me recordó a la Sofía de los primeros años de Duoc, cuando sentía que nada era lo suficientemente bueno. Rechacé proyectos que me llegaban en bandeja porque prioricé otras cosas, y ahora veo que perdí muchas oportunidades. Creo que lo regodiona se me quitó con el tiempo, pero no es eso de lo que quiero hablar.

Horas después de ver la película y todavía digiriéndola, busqué sus críticas en internet para ver si encontraba algo de lo que no me había percatado. Y me encontré con decenas de comentarios que destrozaban la película por ser "eminentemente cuica" y representar a un 0.01% del país. No tuve esa imprensión cuando la vi, por lo que me llamó la atención ver cómo salta el resentido al menor estímulo. Y sentí pánico.

A ver: yo escribo guiones en inglés por dos razones, 1) porque me ayuda a practicar el idioma, y 2) porque me da terror escribir en español, más bien en chileno. Más allá de lo difícil que es hacer que un diálogo chileno suene natural, es por las temáticas que me interesan tocar. Luego de leer las críticas de "Se Arrienda" me bajó un miedo horrible del estilo "nunca voy a poder hacer cine en este país."

Pero me calmé. Más bien, me cansé. He pasado años oprimida por el qué dirán, y creo que es hora de soltar las cuerdas y escribir la historia que hace años quiero contar. Me aburrí de hacer reverencias a gente que nunca voy a conocer y que indudablemente tendrá una opinión de mi trabajo. Voy a ser fiel a Sofía. Si tengo talento - y espero que así sea y que no se quede en la repisa empolvándose - lo voy a utilizar e intentaré dar lo mejor. No puedo hacer trampa y cambiar ciertos aspectos de mi escritura porque voy a ofender a la señora Marta de Punta Arenas.

No estoy llena de mi misma. El arte no es ego, es un servicio. Y pretendo servir, aunque sólo hayan tres pelagatos en las butacas.

¿Saben qué? Voy a escribir en chileno.

Pascuala: sal para que te conozcan.