domingo, 19 de abril de 2009

Un Año Diferente (O Cómo Sofía se Arrendó Por 13 Meses)

Les cuento, chicos.

En marzo del año pasado comencé a trabajar en la Universidad Andrés Bello en el departamento de Relaciones Institucionales. Nada que ver con lo que estudié, pero tenía un objetivo muy claro: ahorrar para ir a estudiar al extranjero. Si quieren hacer un paralelo cinematográfico, les recomiendo pensar en "El Diablo Viste a la Moda", sólo que sin la jefa demoníaca ni los trajes de diseñador. Ni el novio con cejas gruesas.

Como pasó en la película, llega una niña a trabajar en algo que no es exactamente lo que le atrae, pero tiene un objetivo. Para adecuarse a su lugar de trabajo debe cambiar su vestuario y... bueno, eso es con lo que más me identifico. No me llevaron a París, pero sí tuve que viajar a Concepción, Antofagasta y Viña por pega.

Lo más complicado de tomar un giro inesperado es darle explicaciones a la gente que te conoce. Mis amigas demoraron un tiempo en entender mi decisión, pero me apoyaron en todo momento. Otras se alegraron desde el principio y estuvieron a mi lado dándome palabras de aliento cada vez que llegaba con cara larga y amenazando con renunciar.

Sin lugar a dudas lo más complicado de un giro como este es la aceptación propia. ¿Cómo reconciliar lo que soy con lo que hago? Ahí está el desafío, y si alguno de ustedes, mis queridos lectores, están pensando en 'arrendarse' por un tiempo, les aconsejaría ver la experiencia como un desafío. Eso, junto con el apoyo de mis amigos y de los nuevos amigos que hice en mi oficina, fue lo que me mantuvo en pié.

Luego de unos meses te acostumbras a la rutina e incorporas nuevos elementos. Nuevos sitios que visitar en Internet, libros para leer en el metro, canciones para escuchar camino al metro y camino a casa, lugares donde almorzar, maneras de hacer reír a la secretaria, códigos y chistes internos que elaboras con tus compañeros de trabajo, el break del cigarrito con la directora que trabaja en la oficina del otro lado del pasillo, comentarios ácidos que van y vienen entre las alumnas que contratas para los eventos y tú... Se te abre otro mundo. Hubo un momento cuando ya me vi inmersa en este nuevo planeta en el que me dieron ganas de trabajar en mil cosas diferentes con el solo propósito de conocer más de la vida. Conocer más a la gente.

Una de las lecciones que aprendí en este año de trabajo fue que en todas partes hay gente interesante, y que al mismo tiempo son iguales a uno. Tenemos los mismos problemas, nos reímos de las mismas cosas, sólo que nos desenvolvemos en áreas distintas.

No voy a mentir. Muchas veces sentí que estaba perdiendo el tiempo y mi potencial se estaba yendo a la basura. La parábola de los talentos, una de las que más ha resonado en mi vida, daba vueltas en mi cabeza día a día, en especial hacia el final de este viaje. Pero hay que estar en paz con uno mismo y cumplir lo que uno se propone. ¿Me arrepiento de haberme arrendado? La respuesta que hoy me doy es no. De ninguna manera. De todas formas, la experiencia es muy reciente y las grandes conclusiones las sacaré más adelante, pero creo que no cambiaré de parecer. Conocí gente maravillosa y aprendí muchísimo de tantas cosas...

De un tiempo a esta parte los planes han cambiado. No sé si quiero ir a estudiar este año. Tal vez los postponga para el próximo, o el que viene, o quizás nunca parta a Boston. Este año fue una lección en carácter, que me ayudó a conocer mis límites y ver si soy tan mimada como creo que lo soy. Fue una prueba de voluntad, levantarse temprano y trabajar hasta la tarde como lo hace la mayoría de la gente, y ver si una mente creativa aguanta un año en una oficina común y corriente, recibiendo un sueldo estable y tickets Sodexho para el almuerzo, y vistiéndome de ejecutiva y repetir una y otra vez la rutina de oficina.

4 comentarios:

Blogs Dont Cry dijo...

Ya extrañaba un post tuyo y este es muy bueno. Me parece que es mi primer comentario pero te he seguido ya un ratillo. Espero leerte pronto
Saludos

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

El arriendo siempre es bueno en parte, porque es provisorio y sirve para mejorar la propiedad, porque los arrendatarios ven y descubren cosas que el dueño no.

El tema es que el arriendo no sea una transferencia de propiedad...

Saludos

Roberto dijo...

Ja! mira con lo que me topo. Buscaba info de la parábola de los talentos y vine a dar acá. Creo q estamos en la misma. Al parecer se me viene un paralelo cinematográfico y comenzaré mi arriendo indefinido, ojalá que no por mucho. Me sentí muy identificado con esto y me gustó lo que escribiste sobre como encarar esta nueva etapa tan diferente a lo tuyo, que por lo demás, también es lo mio. Saludos Sofía.

Benjo dijo...

Una de las lecciones que aprendí en este año de trabajo fue que en todas partes hay gente interesante, y que al mismo tiempo son iguales a uno. Tenemos los mismos problemas, nos reímos de las mismas cosas, sólo que nos desenvolvemos en áreas distintas.

Me quedo la sensación que viviste la DIVERSIDAD en todo su esplendor, desde un trabajo nuevo - con una terminología capitalista de arrendarse, que podria también llamarse "experimentar" - las personas y como te moldeaste para ADAPTARTE a ello. Lo nutritivo de esta época que vivimos es la diversidad, pero es lindo en la teoría, pero en lo concreto es dificil, DESAFIANTE y muy entretenido.


Saludos