domingo, 18 de abril de 2010

A Una Semana

En una semana más estaré, literalmente, en el aire.

Mi avión a Nueva York despega el domingo en la noche de Santiago para aterrizar al día siguiente en la Gran Manzana. Estoy matriculada, alojada, y preparada para asistir a clases en New York Film Academy este 7 de junio. Los pasajes están comprados, la maleta mentalmente casi lista. Es algo que he deseado por tanto, tanto tiempo, y ahora que el momento está casi aquí, debo decir que se murió un poco ese asombro de ojos demasiado abiertos e ingenuos.

Quiero hacer este viaje, quiero estudiar, pulir mis habilidades, tratar de creerme el cuento, re-descubrir Nueva York después de 10 años de no estar ahí, caminar sola por primera vez por el Central Park, escuchar mi iPod en el metro. Son las mismas cosas que hago en Santiago, pero las haré en otro lugar y en otro idioma. Antes, cuando pensaba en viajar al extranjero, no veía nada después. Quería quedarme afuera por todos los medios posibles y no regresar jamás. Tenía la idea que de alguna manera alguien de Hollywood me iba a descubrir y que a los 30 años ya estaría aceptando mi segundo Oscar (el primero me lo daban en un par de años más, casi por suerte, el segundo era para reafirmar que efectivamente merecía premios -- o al menos eso soñaba). No veía más allá de la ciudad porque no tenía idea adónde iba. Por eso no planeaba nada más allá. Nunca me pregunté qué pasaría después del viaje; el viaje era un fin en si mismo.

Hoy pienso distinto. Veo que algo de talento hay en mi, pero se requiere mucho tiempo para pulirlo. La magia en la que creía antes no existe más allá de miradas cómplices y risas incontrolables, de riffs que te dan dolor de guata y esa nota que sólo Aretha Franklin puede manejar, de juntarse con tus amigos de infancia y darte cuenta que la conexión aún está ahí, de salir con tus amigos más nuevos y ver que nunca es demasiado tarde para hacer amigos. Esa magia es la que me gusta ahora. El resto, particularmente lo laboral, tiene dos salidas: suerte y trabajo. Me inclino más por la última, ya que la primera me parece demasiado volátil. Ya no me siento pez grande en laguna chica. Siento que sí tengo algo que ofrecer, pero prefiero no adelantarme ni inflarme antes de tiempo. Quiero dejar un poco esos sueños que ahora solo discuto con amigos y no en la soledad de mi habitación o frente al espejo.

Como decía, antes quería partir y no volver más. Hoy ya no es tan así. Antes sentía una fascinación por todo lo gringo, por Nueva York, por ese Manhattan que ves en películas de Woody Allen, lleno de neurosis y conversaciones que nadie más que Woody puede hacer funcionar. Ahora veo todo ese mundo gringo como quien mira una serpiente de dos cabezas en el zoológico. Con curiosidad, con ganas de sacar fotos para capturar la peculiaridad, sintiéndome afortunada por presenciar ese fenómeno, pero también sabiendo que me espera mi vida al terminar el día. ¿Me gustaría vivir en Nueva York? Claro, ¿a quién no? Pero no ahora, o al menos no si no sale una oportunidad. Me ha costado muchísimo armar carrera aquí en Chile, y ahora que por fin estoy encontrando mi camino no quiero desviarme porque me cegaron las luces del Rockefeller Center.

Antes sí que me sentía en el aire. Nada claro, negando todo, eligiendo con pinzas las verdades que más me acomodaban. Eso no es vida, eso es fantasía. Lo malo de la fantasía es que tiene un solo protagonista, que es uno. Cuesta vender fantasías. Es más fácil compartir sueños.

¿Qué espero de mi viaje? Absorber, disfrutar, conocer, empaparme de otra forma de vivir, equivocarme, que me corrijan, compartir, caminar sola, escuchar música, grabar videos, conocer gente diferente. Ya no espero conocer a Tina Fey y que se vea reflejada en mí para luego adoptarme como su protegida y luego co-producir una serie y una película juntas. Prefiero ser más realista. Volver a Chile, llegar a mi pega, reencontrarme con mis amigos e independizarme. Realismo mágico. La vida que soñaba no se compara en nada a la vida que tengo ahora. Lo mejor de mi vida de hoy es eso: es real.

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