martes, 11 de enero de 2011

Piropos vs. Acoso

Partamos con que los hombres y las mujeres tenemos distintos conceptos de lo que es un piropo, y es aún más diferente nuestra opinión sobre cuándo corresponde decirlos.

"Pero si a las minas les gusta que les digan que se ven lindas, les sube el ánimo." Esto es cierto, en especial cuando te lo dicen con tino, y no cuando son cuatro hombres diciéndolo en la oreja cuando te ves obligada a pasar entre ellos por la calle.

Hay cierta vulnerabilidad en ser mujer. Para nosotras no es llegar y caminar en la calle, mucho menos de noche. No es que vivamos con miedo (personalmente, no es mi caso), pero sí estamos concientes que en cualquier minuto puede saltar alguien de su escondite y hacernos algo. Siempre hay una voz en tu cabeza que te advierte que no debes bajar la guardia. Esto no es una exageración. A una amiga le pasó que iba caminando por la calle y un tipo la empezó a seguir. Cuando lo sintió respirándole en la oreja, volteó y se dio cuenta que el tipo se estaba masturbando. Luego la presionó contra la pared, lo que no es difícil de creer considerando que los hombres son más fuertes que las mujeres. Es biológico y no se puede hacer nada al respecto. Si no es porque justo en ese momento pasaron unas personas cerca, el tipo se la llevaba a un callejón y la violaba. Quién sabe qué más le habría hecho.

¿Por qué cuento esta historia? Porque hay que entender que todas esas advertencias sobre seguridad para mujeres que andan solas sí tienen razón de ser. La advertencia no corre solo por andar sola de noche. Hace unos meses estaba en el metro de Nueva York yendo a casa luego de clases. Me bajé en mi estación y entré a una tienda a ver unos audífonos. Se me acercó un hombre de unos cuarenta años y me dijo hola. Lo saludé de vuelta, pensando que trabajaba en la tienda. "Te escuché cantando en el vagón del metro. Yo hago lo mismo a veces. ¿Te gustaría salir conmigo?" De inmediato le dije que tenía un compromiso y me tenía que ir. "Qué lástima. Bueno, eres muy atractiva." Y se fue. Sé que puede sonar raro que me guste cantar cuando escucho música, pero más raro aún es que alguien te vea en el metro, se baje en tu estación, te siga hasta que entras a una tienda, se acerque a ti y te invite a salir. Si fuera una comedia romántica todos creeríamos que es tierno y jugado, pero en la realidad las cosas se ven con otra luz. A medida que caminaba a casa me fui dando cuenta que era muy raro lo que había pasado, y me bajó la paranoia y tomé otra ruta por si me estaban siguiendo. Cuando comenté la historia en twitter varios hombres dijeron "te apuesto que si hubiese sido guapo le dices que sí." No. La apariencia no tiene nada que ver. Estaba sola y en otro país y no iba a tomar ese riesgo. Es un tema de contexto. Si se acercan a ti en una fiesta, tiene sentido. Que te SIGAN, no.

En E.E.U.U. existe un sitio que se llama Dickflash.com, donde exibicionistas intercambian datos y tips para exponerse a las mujeres. El metro de Nueva York es una locura. Aprovechando que está concurrido, los hombres se refriegan contra las mujeres (algunos incluso utilizando condón; así de preparados son) y es poco lo que ellas pueden hacer para defenderse.

Pero sí hay algo que podemos hacer. Levantar la voz. Esta mujer lo hizo, y logró que su acosador fuera arrestado y posteriormente deportado.



Hace unas semanas, inspirada por su valentía y sentido común, me atreví a levantar la voz. A unas casas de donde trabajo se están haciendo unas remodelaciones a una oficina. Había unos seis maestros trabajando, y cada vez que pasaba por afuera de la casa escuchaba chifilidos y piropos. Tengo que pasar al lado de esa casa todos los días, y después de dos la cosa ya se pone desagradable. Una vez pasé por afuera para comprar en la esquina y los maestros estaban trabajando en la vereda. Cuando pasé me miraron como si fuera un pedazo de carne (y quiero aclarar desde ya que no soy de andar arreglada; por lo general me visto de manera muy sobria y poco provocadora), pero no dijeron nada. Sabían que tenía que volver. Cuando lo hice, comenzó el festival de piropos. Y no era desde la casa, era en mi oreja. Pasé de largo pero en un momento me indigné. Me di vuelta y les dije, textualmente:

"Yo trabajo aquí al lado. ¿Me van a gritar cada vez que pase? ¿Les gustaría que a sus hijas les hablaran así en la calle?"

Y me fui. Sus únicas respuestas fueron más piropos nerviosos, pero cuando mencioné a sus hijas se quedaron callados. Desde ese día no he escuchado nada.

Todos estos casos son de desconocidos, pero no olvidemos que también hay problemas con gente que conocemos. El ambiente laboral es complicado para una mujer. Si te va bien, es muy probable que todos asuman que te estás comiendo al jefe o que te lo comiste para conseguir el trabajo. Porque cómo va a ser posible que una mujer esté calificada para su trabajo, ¿cierto? Y aunque todos reconozcan tus capacidades, siempre estás expuesta a que te llegue un comentario desatinado. "Te ves linda hoy" es un piropo, y está bien. El mismo piropo repetido (y frente a otros colegas) pasa a ser molesto, porque una vez que se va el que te piropeó comienza la especulación. "Oye, y, ¿qué onda ustedes dos? ¿Pasa algo?" Es una situación muy injusta y muy de mierda. Pero lo peor no se acaba ahí, porque cuando le paras los carros al piropero al tiro le viene el machismo, "aaaaaah, que andai pesadita, es que a ti no se te puede decir nada, es que contigo hay que tener cuidado, las minas son unas histéricas, pero TRANQUILA...." bla, bla, bla. ¿Saben qué? No, no me voy a quedar tranquila. Preferiría mil veces que me dijeran que soy buena profesional frente a otros antes que me digan que me veo bonita. Sé que una cosa no quita la otra, pero cuando estás rodeada de gente que escucha tus comentarios referentes a mi físico la cosa toma connotación sexual y mi trabajo pasa a segundo plano.

No es normal que alguien que trabaje contigo te diga "rica, rica, rica" mientras prueba micrófonos y te mira con cara de depravado. Tampoco es normal que se ría cuando le digas, "por favor no digas eso". Ubícate. En serio, ubícate. Lo que para ustedes es una joda o "un favor" (créanme, hay otras maneras de subirle el autoestima a las mujeres además de piropos), para nosotros es una molestia. Y no nos podemos enojar al respecto porque se supone que tenemos que estar acostumbradas y resignadas al hecho de que por ser mujeres, solo por eso, estamos expuestas a que comenten nuestra apariencia. Si lo hace tu pareja en la intimidad, ningún problema y ahí cada una sabe lo que hace. Se trata del contexto.

No digo que todos los hombres sean así. Hay muchos que intentan ser respetuosos, y algunos hasta piensan en piropos muy originales que se pueden ganar una sonrisa. Está bien, tampoco se trata de que todos se queden callados, porque hay ocasiones en que no molesta y es hasta divertido que te piropeen. Pero que no se les pase la mano.

12 comentarios:

Jelly dijo...

Super de acuerdo con tu columna.
Como mujer siento que esa conducta lasciva de parte de los hombres (especialmente los trabajadores de la construcción) son un gran factor a la hora de vestirte.
Ya ni siquiera una falda te puedes poner sin que alguien te grite algún "piropo" que, honestamente, es molesto o vejatorio. Todo lo que te terminan gritando, al final sientes que te insultan.

No sé si habrá mujeres a las que les agrade la situación, en lo personal (y en nombre de, prácticamente, todas mis amigas) sentimos que esa conducta callejera masculina es totalmente reprochable. Ojalá los hombres tomaran conciencia de esto, los ingenieros hablaran con sus jornales, lo que sea... pero basta ya.

pedro urdemales dijo...

Muy buena columna, coincido en tu valoración y en la impertinencia de los pseudos machos alfa que terminan siendo una grotesca caricatura de lo que, en realidad, debería ser la admiración de la belleza femenina.
Coincido también en esa injusta valoración que se hace a la inteligencia femenina, a su humanidad y a su belleza interior.
Tengo la fortuna de estar casado con una mujer bella, muy atractiva, y veo cotidianamente su lucha diaria por ser reconocida como buen profesional, más que como mujer hermosa. Veo el constante freno que debe poner en sus relaciones laborales para evitar el comidillo mal intencionado, no solo de varones, sino de su propio género. En este punto debemos convenir que los peores comentarios provienen de mujeres y ellas, gran parte de las veces confabulan en contra de su propia valoración. Te felicito por tu redacción, se siente como una conversación amena, sin trabas y muy fluida, eso es destacable en estos tiempos.

Anónimo dijo...

Lesbiana y fea, prpbablemente tambien seas gorda y nunca te fue muy bien con los hombres.Saludos.

Pancho dijo...

Wow
que razón tienes.
Me quedé pensando, cuantas veces uno dice cosas sin segundas intenciones que pueden ser mal interpretadas (el te ves linda hoy en público es un claro ejemplo).
Gracias por hacerme pensar un poco más :)

Paola Cid. dijo...

Divertido que siempre los comentarios malos vengan de personas "anónimas".

Me encantó el post, logras plasmar claramente un pensamiento que es general, además es desde un punto de vista personal que se ve expuesto de forma simple y comprensible.

Felicitaciones.

Alfonsina dijo...

El anónimo tuvo que ser uno de los que tufean en la oreja apenas pueden.

Muy buen posteo!

Anónimo dijo...

Los Hombres Sobran

http://loshombressobran.webs.com/

ValdeX dijo...

Buen comentario... y por la foto del perfil creo que no coincido con la opinión de "anónimo"... saludos!

maria ines dijo...

Me gustó tu artículo.
Me identifiqué mucho porque yo una vez también le dije a un grupo de maestros que yo podría ser su hija y me miraron con una cara que no la puedo describir.

Pero a pesar de todo, una epoca si, pero ya no, no cambiaré mi forma de vestir por miedo a lo que me digan en la calle, obviamente cada una ya sabe cuales son los cuidados necesarios, pero creo que vestirnos de monja o lo que sea sería ceder ante el machismo.
Creo que los hombres algunos deberían aprender a ubicarse y algunas mujeres tambien perder el miedo.

Saludos!

AH! y que onda el comentario anónimo, apuesto que es hombre!

Mane.

Isabel dijo...

La semana pasada fue un poco como dices para mí. Primero me agarraron el poto en la micro, tipos de la contru, of course. Lo segundo es que la puesta de la falda al parecer es símbolo de q quiero q me toquen. Ando con pantalones re cagada de calor porque simplemente los hombres de mi micro son incontrolables. Me tiene chata y para peor, ni siquiera puedo cambiar de recorrido.

pero por otra parte, igual incómoda pero linda, uno de los tipos que trabaja donde trabajo, me dice q todos los hombres del lugar habían llegado a un consenso y me encontraban encantadora (y otras cosas más q eran de "hombres") me quedo con eso al menos.

Cariños Señora :)

César dijo...

Sofía:

Si un hombre no te sigue sino que te encuentra en la calle y espontáneamente te dice algo con respeto, motivado por tu apariencia y pide la oportunidad de conocerte para ver si hay algo más alla de la apariencia, respetando totalmente tu respuesta. Es algo poco común, sí, pero no lo verías como un gesto aceptable, independiente de si concientes o no?

Tomas dijo...

"¿Les gustaría que a sus hijas les hablaran así en la calle?" es genial, porque no es sobre ti, la víctima, (de la misma manera que si te gritan "muerde una naranja y te saco fanta" no es dirigido a Sofia V. ni a la mujer q sea, es un grito de apareamiento mas dirigido a sus colegas que a la mujer, de la misma forma que un mono se golpea el pecho frente a los otros monos – no estoy diciendo que los obreros sean mas simios que yo, soy tan simio como ellos) si no que lo das vuelta y se transforma en sobre como se debería tratar a una mujer, específicamente como les gustaría que traten a sus hijas en la calle.

Así que bien.

Es mucho mas nociva la versión elegante pasivo-agresiva eso si.

Predigo que de aquí a 5 años no voy a poder decir "Ayer me acoste con x" sin que la mitad de la mesa me mire como un leproso y que por ningún motivo voy a poder comentar sobre lo físicamente rica que es una mujer sin que me digan misógino, y que si te dicen "Juan se acuesta con minas distintas a cada rato" va a ser inequívocamente algo negativo y "Juan es un saco de wea" (no estoy diciendo que la promiscuidad sea buena o mala – es neutra – estoy diciendo que hay una manía por des-sexualizar al hombre que es tóxica y por mucho que las mujeres insistan en que no les gustan los hombres así, lo único que esta saliendo son hombres androgenos en la superficie pero Carlos Spiniak en el núcleo.

No digo que esto sea obra de las mujeres, de echo es de los hombres. Dos conversaciones reales que he tenido mas de una vez al mes desde que tengo memoria:

– "No, no quiso bailar. Es una perra."

– "Me la solto al toque. Terrible de facil!"

Ninguna de las dos salió de la boca de un obrero. Salieron de la boca de docenas de hombres veinteañeros con pololas o relaciones pasadas normales y ninguna indicación de haber sufrido un TEC cerrado en los últimos días, que dicen cosas como "lo importante es lo de adentro" o "el respeto es lo mas importante en una relación" o "solo me gusta acostarme con mi pareja" (lo correcto seria decir solo lo DEJAN acostarse con su pareja).

Con la primera frase ya dan arcadas, y no puedo exagerar lo suficiente a cuanta gente se la he escuchado, pero la segunda es emblemático de todo lo que esta podrido en nuestra generación. Este niño-hombre de x años simultáneamente disfruta del sexo, critica a la mujer por suelta, le encarga todo el peso de la decisión ("hey, ella quería, ademas ella se me acerco esa vez que fuimos a bailar y esa otra mina no quiso bailar conmigo pero si con mi amigo, la muy puta") y siente cero vergüenza en verbalizar su desprecio ante una mujer que tomo una decisión sexual sin tener que escuchar todo su discurso de lo conectado que esta con sus emociones y de pasada no tiene idea de lo que quiere: apuesto toda la plata del mundo a que si ella se sigue juntando con el, el va a asegurarse de desarrollar una relación tóxica y co-dependiente con ella.

Jesus H. Christ. Una mujer probablemente estaría mas a salvo en un patio de construcción que en una discotec en vitacura. Con los obreros al menos lo misógino esta a la vista.

Honestamente? Cuando veo a una mujer atractiva en la calle la miro. No me babeo, no me palpitan las venas de la frente y definitivamente no me tropiezo por no mirar donde camino (casi nunca), la miro hasta que me de torticolis, y no hago mayor intento por ocultarlo. Hago lo mismo carreteando, o donde sea. Contexto es contexto, y hay que ser muy miope para tirar piropos en el trabajo sin medir como eso la afecta a ella – miope y/o/u narcisista. Lo cortes no tiene porque quitar lo caliente pero ningún motivo debería ocuparse para ocultarlo.

Si no, te toca esto:
http://thelastpsychiatrist.com/2010/10/how_not_to_meet_women.html